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viernes, 5 de octubre de 2012

El fútbol idílico

Más allá de la fundamental defensa del Fair Play, más allá incluso de la deseable buena convivencia de un vestuario, en los mentideros del fútbol se ha instalado la sensación de que un equipo de fútbol es un escenario idílico donde si todos los compañeros no son íntimos amigos que se juntan a tomar cervezas los días libres es porque estamos ante una situación patológica y preocupante. Es decir, que en una plantilla de un equipo de fútbol no puede ocurrir lo que sí sucede en la práctica totalidad de los trabajos.

De un tiempo a esta parte y alentado por la creciente tendencia sensacionalista (entiéndase como definición de una tendencia y no como un insulto) con la que muchos medios prorrumpen en la rivalidad entre Real Madrid y F.C. Barcelona, se están aireando desencuentros, discusiones y disputas supuestamente gravísimas. Últimamente la palma se la llevan la mala relación entre Ramos y Mourinho que se intuye como causa de la suplencia del central en Champions contra el City, y la bronca que Messi le endosó a Villa por un mal pase. Pero no es lo único que se echan en cara unos y otros: la hierática postura de Casillas en la celebración de los goles de su equipo, la falta de comunicación de Guardiola con sus jugadores, los clanes del vestuario del Real Madrid, las suplencias de Piqué la temporada pasada, la ruptura entre Cristiano Ronaldo y Marcelo por no decir el brasileño que el portugués merece el Balón de Oro, las marchas de los delanteros del Barça por supuesta petición de Messi, la camiseta de Özil que llevaba Ramos bajo la suya, en fin, un largo etcétera de reproches mutuos vía Puente Aéreo, un interminable e infantil y-tu-más.

Por supuesto que en los vestuarios de los equipos hay problemas y que algunos de los citados serán completamente ciertos y casi todos tendrán bases reales aunque luego sean exagerados. Es cierto incluso que algunos de estos conflictos influyen en el desarrollo del juego de un equipo. Es difícil discutir que en el Real Madrid no se respira buen rollo o que en el Barça lo que diga Messi va a misa, pero esas cosas siempre han existido en los equipos de fútbol por la sencilla razón de que existen en todos los grupos humanos que puedan darse en la sociedad, desde la empresa a la familia.

En Italia, la Lazio de Chinaglia a mediados de los años 70 tenía jugadores tan enfrentados entre sí que incluso algunos portaban pistola en el vestuario, o sin ir más lejos Robben apareció la temporada pasada con un ojo morado tras una discusión con Ribery. Incluso entre Barça y Real Madrid tras la altísima tensión de los cuatro duelos seguidos de hace un par de temporadas unieron fuerzas en la selección en una tangana jugando contra Chile.

Quiere todo esto decir que en los equipos de fútbol, como en cualquier otro grupo social, hay tensiones y desencuentros, pero que todo ello no es trascendente si en el campo todos buscan el objetivo común. Muchos equipos ganadores han triunfado sin buen ambiente en sus filas, que es un factor conveniente, pero nunca imprescindible. Sobre todo no es el fin del mundo, como algunos medios quieren hacer pensar.

lunes, 5 de marzo de 2012

Nuestra baza para la Eurocopa

Por Juan Pablo Magariño (@johan_es)


Ya está el flop sobre la mesa y sólo faltan por salir las dos últimas cartas para conocer la mano con la que disputaremos la Eurocopa 2012. Después de la euforia del juego exhibido ante Venezuela, que por cierto, es un rival inferior a los que nos encontraremos este verano, me pregunto si de verdad tenemos la mano ganadora como en los dos últimos torneos internacionales.

El trío de porteros es fijo. Casillas, Valdés y Reina forman un trío de ases espectacular. Aquí vamos seguros. Es más, cuando uno mira el resto de unos seleccionables de la baraja, ve que hay muchos y de garantías, y que la portería no será un problema si algo impidiese acudir a alguno de los tres más habituales.

Para la defensa estamos buscamos un póquer alternando varias cartas. A uno, que es jugador agresivo, le gustaría ver un trío atrás para jugar con un repóquer en el medio, o subir más talento arriba. Y contando con Puyol, Ramos y Piqué se podría formar un trío tan espectacular como el de los porteros. Sin embargo, no creo que Del Bosque lo contemple como opción, y aquí es donde entramos en la búsqueda de laterales, y en saber si uno de los tres de más peso se quedará en el banquillo al afianzarse Ramos como central. Arbeloa y Jordi Alba parten con ventaja para las bandas, y el polivalente Javi Martínez será otra opción atrás.

En el medio del campo tenemos nuestra baza más fuerte. Busquets y Alonso son fijos en el once de Vicente, con cuatro por detrás. Contando con un jugador de punta arriba, nos quedamos con hueco para tres de nuestros genios, a repartir entre Xavi, Iniesta, Cesc y Silva, en principio. Y si Villa estuviera en condiciones, es posible que acabara jugando como segundo punta volcado a la izquierda, dejando sólo dos huecos para los jugadores de más talento. He aquí el debate. Es claro que nuestra seña de identidad y la gran ventaja que tenemos sobre el resto de equipos está en el talento de medio campo. La pregunta es si lo estamos aprovechando bien con este sistema, dejando a jugadores de esa talla en el banco. Por otro lado, la valentía de jugar con tres atrás o con un sólo pivote puede costar caro, especialmente en eliminatorias a un sólo partido. La preferencia de Del Bosque es clara.

Y arriba también hay debate. Pendientes de la recuperación de Villa y Torres, Llorente parece fijo y Soldado se está ganando en el campo un puesto en la lista. Fernando Llorente es nuestra carta más alta y la que ofrece más variantes y soluciones, y creo que debería afianzarse en el once. En la recámara está Negredo y los talentosos delanteros de las categorías inferiores, Adrián, Muniain, Álvaro Vázquez o Rodrigo.

Las cartas están sobre la mesa y la partida va a empezar. Estos jugadores merecen más, son unos genios, esperemos que el fútbol sea justo. Aunque esta vez, no todos lleguen en su mejor momento, y haya habido algún que otro cambio de fichas. En cualquier caso, será una partida apasionante.