Mostrando entradas con la etiqueta Europa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Europa. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de septiembre de 2012

Messi y Cristiano, con un apartamento en el Olimpo

Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. El póquer de ases reconocido por el común de los futboleros como los grandes referentes de la historia de este deporte. Todos ellos fueron grandes dominadores, cada uno en su época y con su estilo propio, del fútbol que les tocó vivir. Pero va siendo hora de incluir nuevos reyes a esa lista y, desde luego, la rivalidad actual entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo les debería hacer merecedores de tal honor, sobradamente.

Los cuatro grandes siempre fueron máximos exponentes de brillantes equipos, donde ellos eran líderes y catalizadores de juego. Di Stéfano fue la versatilidad, hacía de todo y todo lo hacía bien en aquel Real Madrid pentacampeón de Europa en los 50. Pelé fue el primer gran mago del fútbol, el gran preciosista que encumbró al Santos y a la mejor selección brasileña de la historia en los 60 y 70. Tras él Cruyff, máximo exponente de un poderoso Ajax y de una innovadora selección holandesa, logrando exportar ese modelo al F.C. Barcelona. Por último, Maradona, que cargó con el peso de la Argentina campeona del Mundo en el 86 y subcampeona en el 90 y convirtió al mediocre Nápoles en un equipo campeón, hasta que la droga acabó con su carrera. Los casos de Messi y Cristiano son similares, también son estandartes de equipos punteros y campeones, pero con la particularidad de la coincidencia espacio - temporal que les ha hecho tan especiales.

Cada generación tiene sus grandes jugadores, los genios tardan más en surgir, pero que dos jugadores como estos aparezcan en la misma generación y acaben en equipos rivales es un hecho único en la historia que ha dado como resultado un nivel de autoexigencia que ha sido capaz de elevarles por encima del que podría haber sido su valor real de haber aparecido por separado. Tal vez por sí mismos no hubieran superado ese segundo escalón de maravillosas estrellas como Platini, Best, Garrincha o Zidane, pero la lucha de ambos por destacar les ha hecho ser los mejores, la necesidad de la excelencia, de la que se han beneficiado los equipos de ambos, les han elevado a los altares. Si el uno marca 40 goles en Liga, al año siguiente el otro marca 50. Es la grandeza de su rivalidad.

Cada uno en su estilo, Messi más calmado, Cristiano Ronaldo más sobreactuado, la voracidad de ambos no tiene límites. Así que ¿por qué no un apartamento compartido por ambos en el Olimpo? ¿por qué no reconocer que al estar enfrente, como en una malévola simbiosis, se transforman en dos de los más grandes? Ellos son Messi y Cristiano, y para el aficionado su pique es una bendición.

miércoles, 8 de agosto de 2012

El modelo del fútbol olímpico y la caída de España

La ilusión de la selección olímpica española de fútbol se quebró de forma prematura y lastimosa tras caer ante Japón y Honduras con sendos 1 a 0. Hubo que pasar por el oprobio de un tercer partido en el que no se jugó nada y en el que el empate a cero final no consiguió ni tan siquiera cerrar la participación con un atisbo de honor. Más allá del batacazo que supuso la eliminación en primera fase de un equipo que aspiraba a medalla se abrió un debate sobre la presencia del fútbol en los Juegos Olímpicos. Es como ese primo rico que no saca tiempo para ir al cumpleaños de la abuela pero manda un regalo caro por correo para disculparse, el fútbol en los Juegos Olímpicos ni está ni deja de estar, como La Roja, que estuvo... pero no estuvo.

El breve papel de la selección española agota los calificativos, ha sido la mayor decepción de los Juegos y de los últimos tiempos del fútbol español. Múltiples pueden ser las causas a analizar. Lo primero, la baja de Thiago, auténtico motor de esta generación en el pasado europeo sub 21, el que le daba ritmo y creatividad en el centro del campo, sin él se pierde el alma del estilo de La Roja. Más importante aun, la lectura táctica de los partidos y del grupo en sí. Luis Milla no ha demostrado ser especialmente rápido ni ágil para modificar el rumbo de los partidos cuando se tuercen, ni siquiera para tocar los resortes necesarios para mejorar de un partido a otro. Incluso en el campeonato de Europa que ganaron el pasado año les costó mucho entrar en el ritmo de juego correcto. También queda la impresión de que la preparación psicológica no ha sido la correcta, llegaron con la medalla colgada de antemano al cuello, y no se debe culpar solo al equipo por ello, ya que casi nadie hubiera apostado por la posibilidad de caer en la liguilla con potencias como Japón, Honduras y Marruecos. Resumiendo y exagerando, viajaron a Londres pensando en el chandal, en el desfile de la ceremonia de inauguración y en jugar la final contra Brasil, lo demás, da la impresión de que se daba por hecho que se podía ganar solo con el escudo. Ojo, no es solo cosa del equipo, toda la opinión pública ha pecado también de esa cierta soberbia. Por último, ni la preparación física ni el momento de muchos jugadores ha sido el más idóneo. Algunos han llegado de pretemporada y otros pasados de rosca, han estado espesos, los de la Eurocopa han venido casi sin descanso, el resto ha hecho vacaciones y casi sin preparación se han encontrado con el torneo olímpico, incluso algún jugador importante como Herrera ha llegado tocado físicamente, Adrián, por ejemplo, que no es un goleador de instinto sino de rachas que dependen de su nivel de forma, no estaba bien, ni Muniain, ni Rodrigo, que seguramente es el más goleador del equipo. Tampoco han ayudado los imponderables, penaltis, postes, jugadas de escasa fortuna... en fin, un cúmulo de circunstancias que han dado al traste con la ilusión de una favorita a todo.

Otra cosa es el modelo de la competición del fútbol en los Juegos Olímpicos, donde es el único deporte que no lleva a los mejores, sino que hace el extraño refrito de los sub 23 con la posibilidad de llevar a tres mayores. Sin duda es un contrasentido cuando los Juegos son el escaparate del mejor deporte del mundo. El triatleta Javier Gómez Noya encendió la mecha tras la derrota de España ante Honduras que supuso su eliminación, instando a que el fútbol desaparezca del programa olímpico por no traer a los mejores y por la imagen contraria a los valores del olimpismo que da el hecho de las constantes protestas a los árbitros en referencia a la tensión vivida tras ese segundo partido de España. No tiene mucha razón denigrar al fútbol por las polémicas, ya que se producen esas cosas en muchos otros deportes, incluso en el suyo, el triatlón, donde el propio Gómez Noya se quejó en un Campeonato de Europa por la actuación del británico Wiltshire, que le estorbó gravemente durante la parte de natación. Le contestó el capitán Javi Martínez, indicando que como no iba a estar en unos Juegos Olímpicos el deporte más popular del mundo. Ambos tienen su parte de razón, sería una barbaridad que el fútbol desapareciera del mayor espectáculo del deporte pero tampoco tiene mucho sentido que siga así.

Pero existen soluciones para conseguir que el torneo de fútbol honre el olimpismo como merece sin sobrecargar más los calendarios. Pasaría por la eliminación de la Copa Confederaciones, engendro creado por la FIFA que, seguro, económicamente será atractivo para el país organizador y para la propia FIFA pero que deportivamente no aporta nada, y la asunción de ese modelo por parte de los Juegos Olímpicos. Eso quiere decir participación del organizador, el campeón del mundo y los campeones de las seis confederaciones continentales (Europa, Sudamérica, Centro y Norteamérica, África, Asia y Oceanía). Un torneo a ocho, evitando el gigantismo de un Mundial y con jugadores de primer nivel que generaría prestigio para ambas partes. Para que no coincidiera con la Eurocopa, podrían desplazarse todos los torneos continentales al año anterior al Mundial, unificando fechas y evitando que se produzcan absurdos como que la Copa de África se juegue a mitad de temporada dejando a muchos equipos sin importante jugadores. Incluso se podrían aligerar los calendarios eliminando la fase de clasificación para el Mundial y dando el billete mundialista a los primeros de cada campeonato continental.

Son opciones interesantes y posibles de poner en práctica si hay intención de favorecer el beneficio deportivo, si lo que se quiere es buscar el beneficio económico... será difícil ver soluciones de este tipo.

sábado, 30 de junio de 2012

España se doctora en carácter

Quien pensara que ganar una Eurocopa era un paseo se equivocaba. Tal vez hay gente que no se acuerda ya de las competiciones anteriores a la Euro 2008 y de tantas veces que hemos caido sin alcanzar las semifinales. Ahora sabemos movernos en las alturas, como decía Luis Aragonés antes del Mundial de Alemania, estamos con los que ganan. Pero si hace cuatro años adquirimos ese gen ganador al proclamarnos campeones de Europa, en estas semifinales se ha demostrado un carácter de equipo grande de verdad. Se sobrevivió en un partido tenso, sin excesiva brillantez, y si se resolvió en una tanda de penaltis reuelta con casta y toda la confianza en la victoria, que es lo que mostró Casillas, que siempre está ahí cuando se le necesita, Cesc, que quiso volver a jugarse el penalti decisivo como hace cuatro años ante Italia y, sobre todo, Sergio Ramos, que deseaba resarcirse del penalti fallado en la semifinal de la Champions que tantas bromas provocó y lo hizo a lo grande, en otra semifinal y a lo Panenka.


Del Bosque sorprendió en el planteamiento inicial con la introducción de un nueve. Para añadir más elementos al debate generado durante toda la Eurocopa, en lugar de alinear como ariete a Torres, que venía siendo el habitual en el torneo, o a Llorente, que en el cruce con Portugal en el Mundial enloqueció a la defensa lusa, escogió al sevillista Negredo tratando de encontrar un camino intermedio entre ambos y, seguramente, al delantero que mejor puede conectar con los bajitos del mediocampo español.

Por lo demás, el planteamiento esperado, España a tener el balón, sin encontrar demasiada profundidad para atacar la portería portuguesa, y los de Paulo Bento a exhibir su superioridad física presionando, atascando la zona entre líneas para que España no creara y a salir al contraataque en cuanto les fuera posible. Ninguno de los dos equipos consiguió llevar a cabo su plan al completo, ni La Roja controló el balón y el ritmo del partido tanto como acostumbra, ni Portugal encontró la forma de salir al contraataque, con Almeida bien controlado por los centrales, Nani diluido en la persecución del correcaminos Jordi Alba (vaya partidazo y vaya Eurocopa del flamante nuevo fichaje del F.C. Barcelona) y Cristiano Ronaldo como único argumento real en ataque frenado entre Arbeloa y las múltiples y efectivas ayudas de cualquiera que pasara cerca de él.

Así fue pasando el primer tiempo, con oportunidades que entre ambos equipos podrían contarse con los dedos de una mano y mucha tensión, con Portugal protestando cada decisión arbitral, Coentrao y Reina discutiendo, pocas llegadas españolas al área, un par de disparos de Cristiano, Negredo luchador pero con poca presencia ante la superioridad física de Alves... en fin, lo esperado en una semifinal, nadie quiere exponer más de la cuenta. Lo más destacable, la seriedad defensiva de España (vaya pareja hacen Ramos y Piqué) y la asfixiante presión lusa liderada por el incansable Almeida.

Del Bosque hizo los cambios antes de lo que en él es habitual a la vista de que el plan Negredo no funcionaba demasiado bien y los portugueses nos asfixiaban. A los 8 minutos del segundo tiempo volvió el falso nueve con Fábregas entrando por Negredo, a los 14 trató de abrir el campo con Navas por un apagado Silva, pero aunque Iniesta y Busquets crecían en la medular a medida que el fuelle portugués no les daba para presionar tanto, seguía sin atisbarse la forma de batir a Rui Patricio. Un movimiento táctico de Paulo Bento mandó a Ronaldo al centro desplazando a Hugo Almeida a la izquierda. El madridista entró más en contacto con la pelota pero al recibir de espaldas fue más fácil de frenar para los defensas. Posibilitó con dejadas a la banda la llegada de Almeida, que dispuso de un par de disparos en posición de cierto peligro que salieron muy desviados. Dos faltas seguidas lanzadas por CR7 desde la frontal también encogieron el corazón de los españoles, pero sin peligro real.

El técnico portugués, poco amigo de los cambios, sacó en el minuto 80 a Oliveira por Almeida buscando refresco, ya que el sustituido llevaba un tremendo trabajo de presión realizado durante todo el partido. Esto mejoró la salida de balón de España y se notó en el juego. La salida de Pedro en el minuto 86 ahondó en la sensación de frescura de La Roja. Salió por Xavi, que entre el doble pivote, las defensas rivales y la línea de mediapuntas sin delantero que estire el campo, está emparedado y no consigue darle el ritmo que solo él sabe al juego del equipo.

Del Bosque sacrifica el vértigo de la profundidad que complemente en los últimos metros al toque del centro del campo en pos de la estabilidad y el control del juego, es una forma de defenderse con el balón, de esperar a que sea el rival quien se abra para entonces lanzarse a su yugular. Puede ser discutible y seguramente no es la versión más espectacular de La Roja en los últimos años, pero funciona: hemos recibido solo un gol en toda la Euro y estamos en la final. Además, es un plan coherente con nuestras características. Eso sí, tal vez no hubiera estado de más mantener a Negredo si iba a salir Navas, para que el sevillano no se sintiera tan solo al llegar a linea de fondo y levantar la cabeza, o para que las subidas de Jordi Alba y sus paredes en banda con Iniesta pudieran encontrar rematador. Otra opción hubiera sido que para abrir el campo se hubiera utilizado antes a Pedro que a Navas, el canario está más dotado para las diagonales y tiene más llegada al gol, lo que nos hubiera dado mayor sensación de peligro. Tengo la impresión de que los cambios fueron algo redundantes, se optó primero por las dos alternativas que se vienen utilizando durante todo el campeonato y solo en el tercer cambio dio entrada a quien necesitaba el partido.

En el último minuto de la segunda parte, la mejor ocasión de Portugal en el partido, Cristiano Ronaldo se plantó solo ante Casillas en una contra a la salida de un córner... pero mandó el balón a las nubes ante el suspiro de alivio de la afición española.

La prórroga fue para España, casi monográficamente. Portugal no encontraba salida, el doble pivote español y los centrales adelantaron líneas con buen criterio y asfixiaron a los lusos, que notaron mucho el bajón físico y la nueva profundidad del once hispano. Ni los cambios de Custodio y Varela por Veloso y Meireles, ambos fundidos, variaron la dinámica. Llegaron las ocasiones, especialmente una de Iniesta culminando una buena combinación por banda izquierda, donde Pedro y Jordi Alba se compenetraron a la perfección, pero Rui Patricio salvó milagrosamente a los suyos.

Cuando llegaron los penaltis, las caras de unos y otros denotaban que España estaba más curtida en partidos importantes que Portugal. La sensación cambió cuando Xabi Alonso, el especialista hispano, se encontró con el guante de Rui Patricio en su lanzamiento, pero Casillas no faltó a su cita con el milagro y detuvo también el primero de Portugal, lanzado por Moutinho. Después Iniesta y Piqué marcaron por España y Pepe y Nani por Portugal con penaltis bien lanzados. Lo que pareció una anécdota pudo ser al fin un hecho determinante. En el tercer penalti de Portugal se dirigió Alves a por el balón, pero cuando estaba apunto de colocar el balón en el punto, llegó Nani a pedirle que le dejara lanzar a él. Nani marcó, pero Alves tuvo que volverse atrás y seguir controlando sus nervios hasta el siguiente turno. Tras Nani, Ramos puso el puntito de arte de la noche convirtiendo sus ganas de protagonismo en carácter para lanzar un penalti tan decisivo a lo Panenka, no tan sutil como el de Pirlo ante Inglaterra pero igual de eficaz. Adiós a los fantasmas del fallo contra el Bayern de Munich, aunque a algún aficionado de La Roja casi se le sale el corazón por la boca. El cuarto de Portugal, Bruno Alves, el brusco central al que seguramente afectó que Nani le cambiara el turno, llegó al punto de penalti hecho un flan y mandó el balón al larguero. Como cuatro años antes contra Italia, Cesc Fábregas a por el quinto lanzamiento. En 2008 reconoció que nunca se habría imaginado lanzando ese penalti, ahora lo pidió él. Es el cambio que ha dado la selección española de entonces a ahora. Anotó Cesc un perfecto lanzamiento, raso, al palo y dentro. Se desata la locura española, una auténtica fiesta en Donestk. Cristiano se había quedado para hacer el quinto lanzamiento y ser el héroe, el centro de los focos, no tuvo opción, fue castigado por esas ganas de protagonismo.

España se mete en la final tras un torneo sin la brillantez que en los últimos tiempos ha llegado a mostrar, pero con un empaque, una personalidad y una seguridad defensiva digna de los mejores equipos de la historia. Estamos doctorados en carácter y acostumbrándonos a vencer, y eso es algo que, como la camiseta de la estrella perdura de generación en generación, se marca en el ADN de un equipo. Eso es, sin duda, una gran noticia para nuestro fútbol.

lunes, 25 de junio de 2012

Ay, el biscotto

Viendo a Italia superar a Inglaterra en cuartos de la Eurocopa por penaltis, no puedo evitar recordar la posibilidad que se dio en el España - Croacia de haber pactado un empate que hubiera dejado fuera a los trasalpinos. El famoso biscotto o pasteleo que diríamos en castellano, que pudo ser y no fue, pero que hasta que finalice la competición flotará en el ambiente con sus defensores y sus detractores.

Siendo sincero, me pareció en su momento una opción la mar de tentadora poder dejar fuera a los italianos, que a pesar de evolución de la mentalidad española en las últimas competiciones, siguen siendo uno de esos equipos que nos acomplejan un poquito. No obstante, vi correctísima la decisión del equipo español de no dar lugar ni a la más mínima especulación y segar el tema antes de que despuntara.

Aparte del aspecto ético de la decisión, que es la faceta más clara e importante por el bien de la limpieza de la competición, también hay una serie de aspectos más prácticos que no lo hacían aconsejable. Eso sí, al no haberlo hecho, como nos crucemos con Italia en una hipotética final en la que pierda España, habrá muchas críticas por no haber pasteleado con Croacia la eliminación de los de Prandelli.

Se me viene a la mente un caso poco recordado de posibilidad de manejar un resultado para evitar un rival que no se hizo y salió mal. Fue en la Champions League 96/97, el Atlético de Madrid ganó en el último partido de la fase de grupos contra el polaco Widzew Lodz y consiguió el primer puesto de su grupo sobre el Borussia Dortmund. Muchas voces clamaron por dejarse empatar para ser segundo, ya que el primero cruzaba contra el Ajax, equipo puntero en Europa en esos momentos que había sufrido un bache en la liguilla que le había relegado a ese segundo puesto, mientras que el segundo se enfrentaba al Auxerre, equipo francés a priori más sencillo como rival, que había dado la sorpresa de quedar primero de su grupo. Finalmente, el Atleti fue a ganar y quedó primero de grupo. Pasó el parón invernal de la Champions League, llegaron con cuartos con el Ajax en mejor momento de juego y los rojiblancos cayerón. Mientras el Borussia Dortmund eliminaba con facilidad al débil Auxerre... y acababa la temporada proclamándose Campeón de Europa, nada menos.

Pero haber entrado en ese juego del biscotto nos habría marcado para todo el torneo. Hubiera sido un estigma para una selección que se caracteriza por jugar limpio e ir de cara. Además ¿y si fuera Croacia quien nos hubiera ganado esa hipotética final? Pues hubiéramos hecho el ridículo absoluto. Mejor sin biscotto.

miércoles, 13 de junio de 2012

El último baile de Pep

Acababa el verano de 2008 y la España futbolística aun vibraba con los ecos de su selección campeona de Europa cuando ya comenzaba una nueva Liga. Al frente de un Barça en reconstrucción, convulso tras ceder el año anterior contra el Real Madrid con pasillo de honor al campeón en el Bernabéu incluido, aparecía un joven mito blaugrana: Pep Guardiola. Nadie imaginaba entonces que su nivel demostrado como jugador iba a quedar amplísimamente superado por su carrera como entrenador.

No le tembló el pulso en verano a la hora de deshacerse de dos grandes estrellas como Deco y Ronaldinho, que se habían desconectado del fútbol y habían arrastrado al resto del equipo con ellos. Tampoco al poner en la picota a Eto'o, quien finalmente aguantó en el equipo y fue pieza clave, pero cuyo carácter nunca convenció al míster de Santpedor. La Liga empezó con dudas para el barcelonismo, perdieron en el campo del Numancia y empataron en casa frente al Racing. Resultados engañosos en partidos donde el Barça dominó claramente pero no encontró el gol. El punto de inflexión estuvo en El Molinón, donde los culés arrollaron al Sporting con la primera de la larguísima serie de goleadas de la era Guardiola.

A partir de ahí, una temporada haciendo un fútbol que sorprendió al mundo entero, apabullante, capaz de monopolizar el balón a base de triangulaciones constantes, el estilo de toque del Barça de Cruyff, el que exportó de su Holanda natal, perfeccionado y llevado al extremo. Pero no solo eso, el mejor Barcelona de Guardiola es un 4-3-3 donde se dominaban los espacios con y sin balón, con las lineas juntas tanto para atacar como para defender. Tan importante como las rápidas combinaciones de pases eran las arrancadas de Messi o Alves, la premisa era encerrar al contrario y buscar la mejor opción, siempre con el balón en su poder. Pero si algo ha sido fundamental en la exitosa fórmula culé es la capacidad para presionar tras perder el balón. Cuando algún rival robaba, los jugadores del Barça no reculaban a posiciones defensivas, mantenían el sitio y apretaban para evitar la salida del rival. Muchos goles han venido de recuperaciones de balón presionando la salida del rival... y muchos más se han evitado.

Todo ello ha desesperado a los más brillantes rivales, sobre todo al Real Madrid, a quien costó mucho dinero y un par de dolorosas goleadas quitarse el complejo, pero también al Manchester United, a quien derrotó claramente en dos finales de Champions que fueron dos clases magistrales de fútbol bello y útil. Estos años de dominio del Barça han sido la demostración palmaria de que no existe esa dualidad entre fútbol ofensivo y con intención estética contra un fútbol ganador, sino que por el camino de la estética también se logran victorias. En el caso de Guardiola, el bagaje de títulos es incontestable. En cuatro temporadas han sido tres Ligas, dos Copas del Rey, tres Supercopas de España, dos Champions, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes. Acabó como empezó, ganando una final de Copa al Athletic.

Fue el último baile, esos jugadores a los que Guardiola agradeció estos años en la rueda de prensa de despedida le regalaron un arranque de partido primoroso en el que los catalanes pasaron el rodillo sobre los vascos. La final duró media hora. Fue el cierre a la última temporada de Guardiola, aquella en la que se dejó todas las fuerzas que le restaban y tras la que decidió descansar. No creo que lo dejara por no ganar la Liga o la Champions, o por verse superado por el Real Madrid, más bien pienso que es al revés, que si el equipo no rindió como otros años fue por esa saturación de un técnico que vive el juego con una intensidad supina. También en esa saturación debe tener que ver la tensión creada por el personaje de Mourinho en la relación entre Barça y Real Madrid. Y tras la era Guardiola, la incógnita de la versión 2.0 de la mano del que fue su segundo entrenador, Tito Vilanova. Por lo que dicen quienes han vivido de cerca el trabajo de ambos, Tito siempre tuvo un peso en las decisiones mayor que el de un segundo entrenador al uso, por lo que el continuismo debe ser casi absoluto. Veremos. Como también veremos el funcionamiento de Guardiola en otro equipo sin el ADN Barça, algo que me hace incluso dudar de que volverá a entrenar.

Los aficionados al fútbol hemos gozado de cuatro temporadas de un fútbol irrepetible a cargo de un gran grupo de jugadores comandados por un apasionado de su idea futbolística, estéticamente grandiosa e incontestable desde el punto de vista de los resultados. Una idea futbolística propia de la casa ejecutada con jugadores criados desde niños en esa idea a los que el entrenador a dado prevalencia sobre fichajes externos. Pep Guardiola ha hecho historia, ha reforzado el sello futbolístico de la Masía elevándolo a los altares del fútbol mundial. Un sello que no solo se consagra en el Barcelona, sino que ha calado como seña de identidad de la España campeona del mundo. Por todo ello, GRACIAS PEP.

martes, 20 de marzo de 2012

Jornada 28: ¿Alguien duda?


Recibía el Real Madrid al Málaga tras unas semanas con partido dubitativos sacados adelante muchas veces gracias al buen oficio y a la conjunción entre calidad y practicidad que presentan sus jugadores. Las Ligas son largas y todos los equipos pasan baches, sobre todo por los ciclos en los que se organiza la formación física de las plantillas, por las bajas o por el cansancio mental de competir al máximo en varios frentes. De cómo se gestionen esos baches depende muchas veces el éxito de un equipo. Hasta ahora los merengues lo fueron pasando con victorias sufridas, hasta el empate de este fin de semana. Pero aún son ocho puntos y el bache no será eterno, además, el benévolo cruce de Champions con el APOEL ayudará al Madrid a recuperarse. Para el Málaga el punto del Bernabéu sabe a gloria, por el mero valor del punto teniendo en cuenta lo ajustado de los puestos europeos y por el plus de motivación que le va a dar haber puntuado donde solo lo había hecho el Barça. Los culés siguen demostrando su buen momento venciendo en Sevilla, pero ni la reducción de la desventaja les hace pensar (o, al menos, expresar por boca de Guardiola) que el título aún es posible. En temporadas anteriores, el míster barcelonista identificó la fe en las remontadas como algo propio del madridismo y lo alabó en comparación con la falta de ese valor en la idiosincrasia del F.C. Barcelona, tal vez por no contradecirse sigue calificando la remontada como imposible o simplemente quiere quitar presión a su plantilla y prefiere esperar a ver qué pasa. Así, si no hay remontada nadie podrá acusarle de vender humo y, si la hay, será una dulce equivocación que los suyos sabrán perdonarle. Donde cada vez el perdón está más caro es en Sevilla, ni siquiera el altísimo nivel del rival les alivia del dolor de verse en la tabla a mitad de camino entre Europa y el descenso. Además, les tocó soportar el enésimo golazo de Leo Messi. El Valencia, a lomos de Soldado, consiguió una gran victoria con el equipo de moda, el Athletic, que sigue mezclando partidos fenomenales con días en los que no aparece. Los chés siguen demostrando su sobriedad, aunque sus aficionados no se conformen con ello. El Levante recuperó puesto de Champions recurriendo a una solución ya utilizada en alguna otra ocasión: los tiros de falta de Rubén Suárez en los últimos minutos. Para Molina esa derrota cuando el partido agonizaba ha supuesto la destitución al frente del Villarreal, no ha terminado de hacer remontar al equipo, a pesar de haber hecho buenos partidos, y la entidad castellonense a decidido optar por un experto en trabajar con equipos de puestos bajos como es Miguel Ángel Lotina. El Espanyol supo remontar al Racing y se aferra a puestos europeos, entre otras cosas gracias a la guinda de Coutinho, el fichaje más interesante de la Liga en el mercado de invierno. Álvaro no ha conseguido puntuar aun al frente del Racing. A otro de los equipos del descenso, el Zaragoza, se le apagó la luz con el partido terminado cuando Osasuna, uno de los mejores equipos a balón parado de la competición, que le empató en el descuento un partido en el que los maños anotaron poco antes. A perro flaco todo son pulgas. Mientras el Rayo sigue en su luna de miel particular, desarmó al Betis y tirando de buen fútbol y garra acabó barriendo al equipo sevillano, cuya irregularidad le deja aun cerca del abismo. Mientras hace pocas jornadas Rayo y Getafe debatían sobre quien era el tercer equipo de Madrid, los vallecanos se ven ahora segundos de esa clasificación regional. Los atléticos cayeron en Mallorca tras un partido extraño. Los equipos de Caparrós siempre son correosos, necesitan mucha concentración para oponerles resistencia, a los rojiblancos la baja de Diego, su mayor creador de fútbol, y la acumulación de partidos de Europa League, les ha acabado por pasar factura. Para los baleares estos tres puntos les saben a gloria y a balón de oxígeno. Getafe y Real Sociedad parecen llamados a ser equipos de media tabla, que tendrán que estar atentos hasta el final pero no deberían pasar problemas. También el Granada sigue aguantando lejos de la quema, esta vez a costa de un rival directo, como el Sporting, a quien al menos un puntito hubiera ayudado a ver la luz de la salvación a menos de un partido. Vista esta jornada ¿alguien tiene duda de quién va a ser campeón? Sigue la emoción.

1. Real Madrid - 71
2. F.C. Barcelona - 63
3. Valencia - 47
4. Levante - 41
5. Málaga - 41
6. Espanyol - 39
7. Osasuna - 39
8. Athletic - 37
9. Rayo - 37
10. At. Madrid - 36
11. Getafe - 35
12. Sevilla - 33
13. Mallorca - 33
14. Real Sociedad - 33
15. Granada - 31
16. Betis - 30
17. Villarreal - 27
18. Racing - 24
19. Sporting - 24
20. Zaragoza - 19

Real Madrid 1 - Málaga 1




Athletic 0 - Valencia 3




Sevilla 0 - F.C. Barcelona 2




Levante 1 - Villarreal 0




Mallorca 2 - At. Madrid 1




Rayo 3 - Betis 0



Rayo Vallecano (3-0) Real Betis Balompié... por Litaluca

Getafe 1 - Real Sociedad 0


Zaragoza 1 - Osasuna 1




Espanyol 3 - Racing 1






Granada 2 - Sporting 1

lunes, 20 de febrero de 2012

Jornada 24: Y Messi sacó su fusil


La Liga afrontaba la primera de dos jornadas que parecían más propicias para el Real Madrid, con el Barça a diez puntos, los madrileños se enfrentaban a Racing y Rayo mientras que los catalanes se medían con Valencia y Atlético. Pero enterrar a este F.C. Barcelona es muy arriesgado, porque llega Messi y marca cuatro goles para derrotar 5-1 al Valencia. El título parece decidido, pero de ahí a que el Barça esté muerto dista mucho. Cayó el Levante de puestos Champions, le sustituye el Espanyol, pero teniendo en cuenta que en dos puntos hay siete equipos, con sus luces y sus sombras, nada parece definitivo. En ese grupo sorprende el Rayo, un equipo con buen gusto y jugadores humildes pero más que válidos que está obteniendo resultados notables. Racing, Sporting y Zaragoza continúan en descenso, aunque aquí también habrá atasco en cuanto se despiste alguno de los que están poco más arriba. Apasionante Liga en la que tres partidos buenos ponen a cualquiera en Europa y tres malos a luchar por la salvación.

1. Real Madrid - 61
2. F.C. Barcelona - 51
3. Valencia - 40
4. Espanyol - 33
5. Athletic - 33
6. At. Madrid - 32
7. Levante - 32
8. Rayo - 31
9. Málaga - 31
10. Osasuna - 31
11. Sevilla - 29
12. Betis - 29
13. Mallorca - 28
14. Getafe - 28
15. Granada - 28
16. Real Sociedad - 27
17. Villarreal - 26
18. Racing - 23
19. Sporting - 20
20. Zaragoza - 15

F.C. Barcelona 5 - Valencia 1
Estadio: Camp Nou     Árbitro: Turienzo Álvarez     Goles: 0-1 Piatti (8'); 1-1 Messi (26'); 2-1 Messi (27'); 3-1 Messi (75'); 4-1 Messi (84'); 5-1 Xavi (90')
F.C. Barcelona (Pep Guardiola): Víctor Valdés, Montoya, Piqué, Puyol, Abidal, Fábregas (Thiago 77'), Busquets, Iniesta (Xavi 86'), Alexis, Messi, Pedro (Tello 68')
Valencia (Unai Emery): Diego Alves, Miguel (Ricardo Costa 25'), Rami, Víctor Ruiz, Mathieu, Feghouli, Albelda, Tino Costa (Mehmet Topal 83'), Piatti (Jordi Alba 66'), Jonas, Soldado

El Barcelona retomó el vuelo y alcanzó el nivel de las grandes tardes de la mano del mejor Messi. Tras un inicio de año dubitativo, plagado de críticas por parte de agoreros que preconizaban el final de la era Guardiola, y en el que prácticamente han perdido la Liga, el Valencia, tercero de la clasificación y líder entre los terrenales, ha pagado los platos rotos. La planificación del trabajo físico de cada temporada de Guardiola al frente de los culés siempre implica mes y medio malo a principio de año, lo que luego les proporciona bastante gasolina a final de temporada, cuando se deciden los títulos. Este curso se ha visto acentuado el mal momento físico por las lesiones, el sobredesgaste del Mundialito y la Copa del Rey, cierta mala suerte en momentos puntuales, falta de un plan B y, sobre todo, por la imparable marcha del Real Madrid. El partido fue la actuación de una orquesta espectacular, donde Iniesta vuelve a coger galones y Messi se decidió a demostrar ganas, acierto y puntería. Además, empezar perdiendo ante un Valencia que últimamente ha puesto en problemas a los culés y conseguir un dominio tan absoluto del juego demuestra fortaleza mental y fe en su forma de jugar. Volvió a ser el Barça de Guardiola que ya ha hecho historia en el fútbol. Sería injusto juzgar al Valencia por el partido de ayer, cuando el rodillo blaugrana funciona no hay más que hacer que intentar aguantar el chaparrón y rezar para que, como ocurrió, tu portero esté brillante.


Levante 3 - Rayo 5
Estadio: Ciutat de Valencia     Árbitro: Iturralde González     Goles: 0-1 Lass (34'); 1-1 Barkero (50'); 1-2 Diego Costa (61'); 1-3 Diego Costa (63'); 1-4 Lass (69'); 2-4 Rubén Suárez (78'); 2-5 Delibasic (84'); 3-5 Rubén Suárez (90')
Levante (Juan Ignacio Martínez): Munúa, Javi Venta (El Zhar 72'), Ballesteros, Cabral, Del Horno, Xavi Torres, Farinós (Rubén Suárez 66'), Valdo, Barkero, Óscar Serrano (Ghezzal 45'), Koné
Rayo (José Ramón Sandoval): Joel, Tito, Pulido, Raúl Bravo, Armenteros, Movilla, Javi Fuego, Piti, Lass (Delibasic 78'), Trashorras (Labaka 61'), Diego Costa (Diamanka 71')

Se enfrentaron dos equipos con rachas contrapuestas, un Levante que sigue viviendo de las rentas de su fulgurante inicio de campeonato cayó de puestos Champions al perder en casa continuando con una racha de partidos sin ganar que dura desde la jornada 16, allá por el 10 de Diciembre; enfrente estaba un Rayo que está recogiendo los frutos de un trabajo muy bien hecho, con un Sandoval al mando sobresaliente y con una plantilla muy equilibrada, con algunos buenos jugadores. Dos de ellos, Lass y Diego Costa, son de los que marcan la diferencia, y lo hicieron notar con dos goles cada uno. El partido vivió un primer tiempo con poca intensidad que varió tras el descanso, con siete goles en la segunda mitad. Cuando el Levante se echó arriba el Rayo atisbó la goleada con un fútbol muy directo y efectivo. Los valencianos también se encontraron con Joel, que desmontó alguna buena llegada de los locales. En definitiva, una demostración de la importancia del estado de ánimo en el fútbol y un baño de confianza para los madrileños.


Athletic 3 - Málaga 0
Estadio: San Mamés     Árbitro: Clos Gómez     Goles: 1-0 Amorebieta (57'); 2-0 San José (60'); 3-0 Toquero (61')
Athletic (Marcelo Bielsa): Iraizoz, Iraola, Ekiza (Amorebieta 45'), San José, Aurtenetxe, Iturraspe, De Marcos, Susaeta (Fernando Llorente 45'), Ander (Íñigo Pérez 76'), Muniain, Toquero
Málaga (Manuel Pellegrini): Willy Caballero, Sergio Sánchez, Weligton, Mathijsen, Monreal, Recio (Eliseu 65'), Toulalan (Ignacio Camacho 68'), Cazorla, Isco, Seba Fernández (Joaquín 65'), Salomón Rondón


Getafe 1 - Espanyol 1
Estadio: Coliseum Alfonso Pérez     Árbitro: Mateu Lahoz     Goles: 0-1 Álvaro (65'); 1-1 Miku (70')
Getafe (Luis García Plaza): Moyá, Miguel Torres, Lopo (Rafa 49'), Cata Díaz, Mané, Casquero (Sarabia 83'), Lacen, Barrada, Gavilán, Dani Güiza, Miku
Espanyol (Mauricio Pochettino): Casilla, Galán, Raúl Rodríguez, Héctor Moreno, Javi López (Forlín 22'), Baena, Romaric, Thievy, Coutinho, Weiss (Jordi Amat 83'), Kalu Uche (Álvaro 45')


Real Madrid 4 - Racing 0
Estadio: Santiago Bernabéu     Árbitro: González González     Goles: 1-0 Cristiano Ronaldo (6'); 2-0 Benzema (45'); 3-0 Di María (73'); 4-0 Benzema (88')
Real Madrid (Jose Mourinho): Casillas, Sergio Ramos, Pepe (Ricardo Carvalho 76'), Varane, Marcelo, Granero (Khedira 71'), Xabi Alonso, Özil (Di María 62'), Kaká, Cristiano Ronaldo, Benzema
Racing (Juan José González): Toño, Álvaro, Torrejón, Bernardo, Cisma, Papa Diop, Marcos Gullón, Arana, Acosta (Julián Luque 78'), Adrián (Christian 42'), Babacar (Munitis 70')


Sevilla 2 - Osasuna 0
Estadio: Ramón Sánchez Pizjuán     Árbitro: Velasco Carballo     Goles: 1-0 Medel (15'); 2-0 Trochowski (90')
Sevilla (Míchel): Palop, Coke, Spahic, Fazio, F. Navarro, Medel, Rakitic, Jesús Navas, Reyes (Luna 65'), Kanouté (Trochowski 71'), Negredo (Babá 80')
Osasuna (José Luis Mendilibar): Andrés Fernández, Marc Bertrán, Sergio, Miguel Flaño, Raitala, Puñal, Nekounam, Lolo (Lamah 47'), Álvaro Cejudo (Timor 77'), Lekic (Ibrahima 45'), Nino


Sporting 1 - At. Madrid 1
Estadio: El Molinón     Árbitro: Fernández Borbalán     Goles: 0-1 Canella (p.p.) (20'); 1-1 Eguren (37')
Sporting (Javier Clemente): Juan Pablo, Pedro Orfila, Botía, Gregory, Canella, Eguren, André Castro (Rivera 66'), Carmelo (Trejo 63'), De las Cuevas, Colunga, David Barral (Bilic 79')
At. Madrid (Diego Simeone): Courtois, Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis, Mario Suárez, Gabi, Adrián (Perea 81'), Diego (Pizzi 62'), Koke (Salvio 55'), Falcao


Granada 4 - Real Sociedad 1
Estadio: Los Cármenes     Árbitro: Fernando Teixeira Vitienes     Goles: 0-1 Mikel González (9'); 1-1 Íñigo López (11'); 2-1 Jara (56'); 3-1 Uche (61'); 4-1 Uche (86')
Granada (Abel Resino): Roberto, Nyom, Íñigo López (Mainz 65'), Borja Gómez, Siqueira, Mikel Rico, Fran Rico, Abel, Carlos Martins (Jaime 77'), Jara, Ighalo (Uche 59')
Real Sociedad (Philippe Montanier): Bravo, Carlos Martínez, Mikel González, Íñigo Martínez, Cadamuro, Bergara, Aranburu (Rubén Pardo 79'), Xabi Prieto, Illarramendi, Griezmann (Ifrán 71'), Agirretxe (Carlos Vela 66')


Mallorca 4 - Villarreal 0
Estadio: Iberostar Estadi     Árbitro: Álvarez Izquierdo     Goles: 1-0 Víctor (40'); 2-0 Martí (53'); 3-0 Víctor (64'); 4-0 Nunes (66')
Mallorca (Joaquín Caparrós): Aouate, Martí Crespí (Zuiverloon 73'), Nunes, Ramis, Pablo Cáceres, Tissone (Pina 83'), Martí, Pereira, Castro, Víctor, Hemed (Alfaro 68')
Villarreal (José Francisco Molina): Diego López, Mario, Gonzalo, Musacchio, Joan Oriol, Marcos Senna (Hernán Pérez 82'), Bruno, Cani (Castellani 69'), Borja Valero, Camuñas (Martinuccio 45'), Marco Ruben


Zaragoza 0 - Betis 2
Estadio: La Romareda     Árbitro: Del Cerro Grande     Goles: 0-1 Rubén Castro (40'); 0-2 Rubén Castro (68')
Zaragoza (Manolo Jiménez): Roberto, Pablo Álvarez, Da Silva, Paredes, Obradovic, Apoño, Rubén Micael (Dujmovic 73'), Luis García (Barrera 59'), Edu Oriol (Juan Carlos 52'), Lafita, Aranda
Betis (Pepe Mel): Fabricio, Nelson, Paulao, Chechu Dorado, Nacho, Cañas, Beñat, Salva Sevilla (Matilla 85'), Jefferson Montero (Santa Cruz 69'), Rubén Castro, Jorge Molina (J. Pereira 77')

viernes, 25 de marzo de 2011

FINALES ANTICIPADAS

El resultado de un sorteo de Champions puede tener la importancia de un gol en el desarrollo de una eliminatoria. Aunque creo más en la capacidad de cada equipo que en el orden de los partidos dentro de una eliminatoria, siempre es preferible jugar el partido de vuelta en casa, en muchos casos incluso determina la táctica a utilizar por los entrenadores.
Estar en cuartos de final es garantía de que los rivales fáciles de verdad ya han quedado por el camino y las ventajas obtenidas por la buena clasificación en las fases previas desaparece para dejar paso al sorteo puro.
En la caso de los equipos españoles, Barça y Real Madrid en Champions; Villarreal en Europa League, los sorteos han sido apetecibles en el corto plazo, pero complejos a la hora de soñar con la final.
Empecemos por la Europa League. Todos conocemos al Villarreal, un equipo siempre en crecimiento, que consolida cada paso que da en la élite futbolística y que adorna sus resultados con un concepto de juego atractivo que se ha convertido en una filosofía que transmite a sus equipos inferiores y que sobrevive al paso de diferentes entrenadores. Tal vez esta edición de la Europa League pueda ser una gran oportunidad de conseguir el primer título de su historia, algo que el fútbol le empieza a adeudar, sobre todo después de aquella semifinal de Champions con el fatídico penalti errado por Riquelme.
Este Villarreal se juega los cuartos ante el Twente, equipo holandés del que no sonará mucho al aficionado medio. Como referencias podemos destacar a dos delanteros, el gigantón austriaco Marc Janko (autor de 39 goles hace un par de años en la liga austriaca con el Red Bull de Salzburgo, estuvo peleando la Bota de Oro con Forlán hasta el último momento) y el costarricense Brian Ruiz, también sonará el central Onyewu, cedido por el Milán, donde llegó después de la demostración de poderío (sobre todo en el juego aereo) que hizo en la última Copa Confederaciones con la selección de Estados Unidos. Probablemente el más conocido sea su entrenador, Michel Preud'Homme, mítico portero belga de los años 80 y 90. Equipo asequible (que no fácil) en principio para el Villarreal, a pesar del escollo de tener el partido de vuelta en tierras holandesas.
El problema para el Villarreal está en las semifinales, donde su rival debería ser el Oporto, un equipo superior al Spartak de Moscú (su rival de cuartos) y, junto con los castellonenses, la escuadra más fuerte de esta competición. Los "dragoes" mostraron un gran juego en la eliminatoria contra el Sevilla, apoyado en el prometedor y joven entrenador André Villas-Boas (solo 33 años y antiguo ayudante de Mourinho en Oporto, Chelsea e Inter) y ejecutado por una plantilla completa en todas las líneas, bien compensada, con recursos y una estrella sobresaliente, el imparable delantero brasileño Hulk, muy bien acompañado por el portugués Joao Moutinho, el colombiano Falcao, los argentinos Otamendi y Belluschi o los uruguayos Pereira, "Cebolla" Rodríguez o Fucile, todos ellos jugadores válidos para cualquier club puntero europeo. Si hay que ponerle un pero al equipo portugués sería su portero Helton, propenso al "cante".
Aunque los nombres por el otro lado del cuadro (Benfica - PSV y Braga - Dinamo Kiev) tengan suficiente brillo, apostaría a que la semifinal del lado del Villarreal y el Oporto debe ser una final anticipada.
Hacia otra final anticipada nos dirigimos también en la Champions, incluso más claramente que en la Europa League. Un vistazo a los partidos semanales de cualquiera de las ligas punteras en Europa nos enseñan que los grandes equipos de dichas ligas no llegan ni de lejos al nivel de dominio que pueden ejercer Barça y Madrid sobre sus rivales. Pues bien, el destino y el capricho del sorteo han querido que la final soñada, Barça - Madrid, se adelante a las semifinales, y que además quede enclavada muy cerca del partido de Liga entre ambos y de la final de Copa, donde también se verán las caras, presentando el mes de Abril como un atracón interminable de "partidos del siglo" que pueden dejar muy tocado al contendiente que peor parado salga.
No obstante, como decíamos del Villarreal, a pesar de la clara superioridad futbolística de ambos equipos españoles sobre sus rivales, no les van a regalar ese pase a semifinales.
El Real Madrid tiene enfrente a un Tottenham talentoso y con varios jugadores peligrosos, tales como Crouch, Van der Vaart (que está dando un nivel tremendo a este equipo, muy por encima de lo enseñado en el Madrid), Pavlyuchenko, y sobre todo, Modric (un diablillo en el medio campo, una especie de Iniesta) y Bale, la última sensación del fútbol mundial, duda para la eliminatoria por lesión. Pero el alegre estilo de juego de los White Hart Lane y cierta debilidad atrás les debe hacer presa de los de Mourinho no sin algunos problemas, sobre todo si no cierran la eliminatoria en el primer partido en el Bernabéu.
De igual manera, el Barça, siendo favorito en su eliminatoria, sufrirá ante el Shakhtar a no ser que empiece marcando pronto en el Camp Nou. Ya sufrió la temporada pasada en la Supercopa Europea, cuando solo consiguieron romper la defensa ucraniana en la prórroga. Mircea Lucescu ha conseguido crear un bloque compacto y potente, con buenos jugadores en cada línea, sin grandísimas estrellas y con el alma de su capitán, el gran lateral croata Darijo Srna. Será la vuelta a Barcelona del que fue decepcionante Chygrynskiy, tendrá ganas de demostrar que fue un error venderle a pesar de su falta de adaptación. Más allá del morbo de Chygrynskiy, del orden de Lucescu y de la calidad de Srna, el peligro del Shakhtar viene del grupo de brasileños, Eduardo, Luiz Adriano, Fernandinho, Douglas Costa, Willian o Jádson tienen chispa suficiente para pintarle la cara a cualquiera.
No debemos engañarnos por los históricos nombres de los otros cuartofinalistas de Champions, Manchester United, Chelsea, Inter y Schalke 04. Ninguno llega ni de lejos al nivel de los dos equipos españoles, ver cualquier partido de estos equipos en sus ligas no muestra la superioridad de merengues y culés, a pesar de que en una eliminatoria o llegados a la final, entre equipos de alto nivel, cualquiera puede ganar.
Llegado el momento se verán los resultados, y lo normal será que aparezca alguna sorpresa, pero mi opinión es que vamos a vivir dos finales anticipadas en ambas competiciones, en Europa League con el Villarreal y el Oporto y en Champions con el Barça y el Madrid, la superioridad de ambos equipos en cada competición es manifiesta, solo queda demostrarlo.