martes, 4 de marzo de 2014

La peculiar forma de arbitrar a Diego Costa

Diego Costa, el delantero del Atlético de Madrid y, recientemente, de la Selección Española, tiene una forma de jugar, siempre al límite, que le hace estar constantemente acompañado por la polémica. En sus primeros años como jugador aunó brillantes acciones con salidas de tono que le llevaron varias veces a la caseta antes de tiempo. Desde su definitivo despunte como titular en el Atlético de Madrid, a mediados de la temporada pasada ha ido atemperando poco a poco su carácter sin perder un ápice de entrega pero centrándose más en el juego y menos en las batallas personales.

Pero no solo eso ha variado alrededor de Diego Costa. También se puede observar en esta temporada una forma bastante peculiar de arbitrar lo que sucede en el campo con Diego Costa. Los colegiados parecen haber dejado por imposible al volcánico atacante hispanobrasileño, permitiéndole fajarse en el cuerpo a cuerpo y en la presión más de lo que suele ser normal. De la misma forma le permiten protestar de manera más airada que a otros jugadores, como si ya le conocieran y respetaran que este chico es así y que de nada sirve andar expulsándole a diario. Tal vez es la forma de recompensarle por haber ganado en nobleza en su rudo desempeño en el último año.


Pero si llama la atención esa manga ancha que los árbitros muestran con lo que él hace, aun más llamativo por lo notablemente claro del hecho es que se permita a los defensas pelear con él con mucha más virulencia que la que se permite hacia otros delanteros. En esta temporada, muchos rivales han intentado sacar del partido a Costa mediante provocaciones que nunca han encontrado respuesta por parte de los colegiados. Además, los agarrones y cuerpeos excesivos parecen permitidos cuando entre medias anda el delantero colchonero. Tampoco la propensión a tirarse del rojiblanco ayuda a que los árbitros le miren con más cariño.

Bien parece que, para los árbitros, lo que sucede alrededor de Diego Costa queda emborronado por un agujero negro de lo que a veces se llama "otro fútbol" en el que casi todo vale. Como si les pareciera demasiada complicación frenar lo punible que hace y recibe esa fuerza desatada de la naturaleza que es el brasileño, prefiriendo dejar que se resuelva por sí solo, que quede un resto de nobleza que haga que la situación no explote más allá de una guerra de guerrillas de juego subterráneo sin vencedores ni vencidos.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Schalke 04 - Real Madrid, con el espíritu de Raúl

Ante el choque de octavos de final de Champions League entre el Schalke 04 y el Real Madrid es imposible no remitirse a la figura de Raúl González. Actualmente goza de sus últimos años de profesional en el Al-Sadd de Catar, pero los dos clubes que marcaron su carrera fueron los dos que se enfrentan en esta eliminatoria.

Tras 16 años de pertenencia al Real Madrid, el eterno capitán blanco, que perdía protagonismo deportivo en el equipo de su vida, decidió buscar nuevos retos lejos de España. Aunque parecía que iba a buscar un destino más cómodo, como en el que actualmente se encuentra, eligió otra gran liga: la Bundesliga alemana, y un club de cierto nivel, el Schalke 04.

Aunque allí tan solo militó dos temporadas y, por supuesto, no desbancó al Real Madrid del centro de su corazón, el espíritu que imprimió a ese buen equipo y los buenos resultados futbolísticos (ganó Copa y Supercopa de Alemania y alcanzó la semifinal de la Champions) le llevaron al Olimpo de mitos del club de Gelsenkirchen. Allí se le conoció con el sobrenombre de Señor Raúl, como indicativo de su buen talante competitivo y su deportividad. En su despedida del club alemán recibió un sentido homenaje de todo el campo y los reconocimientos que no encontró en Madrid cuando salió del club al que entregó la mayor parte de su vida futbolística.

Raúl, que fue todo en el Real Madrid, capitán durante muchos años, santo y seña de la lucha y el deseo de victoria que caracterizan al club merengue, dejó el equipo por la puerta de atrás. Cierto bajón en su rendimiento junto a la vorágine que envuelve a la mitología de los equipos punteros, le hizo bajarse del tren sin hacer tanto ruido como merecía.

Siempre tuve la impresión que había algo que chocaba entre el espíritu de Raúl y la forma de gestionar el club de Florentino Pérez. En el final de su era como madridista, no hubo gestos de honor en la despedida por parte del club, tan solo este verano, tres años después de su marcha, se organizó en el marco del Trofeo Bernabéu un partido homenaje aprovechando la presencia del Al-Sadd. Poco para sus méritos.

Esa búsqueda de superfichajes que marca el Florentinato hace que héroes como Raúl queden sepultados a poco que bajan su aportación. Cuando el madrileño dejó el equipo, la ilusión estaba más centrada en la llegada de Mourinho o las exhibiciones de Cristiano Ronaldo. Pero no solo esa impresión de falta de sintonía viene de esta última época. En el primer mandato de Florentino tampoco tuve la impresión de que Raúl sintiera que se le valoraba lo suficiente desde las altas instancias del club. El entiende el fútbol de una forma más clásica, donde las formas empresariales del presidente merengue, aunque hayan podido mostrarse efectivas, no tienen cabida.

Leo hoy en prensa que el presidente del Schalke 04 estaría encantado de contar con Raúl cuando deje el fútbol. Tengo el pálpito de que, cuando deje el Al-Sadd, lo más probable es que se quede en Catar, donde están deseosos de contar con grandes nombres del fútbol mundial que aporten mejoras a su fútbol (a cambio de cuantiosos emolumentos). Pero de volver a Europa, creo que antes aceptaría una propuesta del Schalke que de Florentino Pérez.

Que Raúl González algún día volverá al Real Madrid parece una obviedad, pero me parece difícil que sea junto a Florentino Pérez. Esperará otros tiempos y otros proyectos, más afines a su espíritu.
Raúl, tras marcar en su partido homenaje con el Real Madrid

viernes, 15 de noviembre de 2013

Alimentación y deporte (a propósito de Messi)

Se está hablando mucho en estos días, a propósito de la recurrente lesión muscular de Messi que le va a tener parado lo que queda de año, de los cuidados que necesita el deportista. Éste es un término complejo y muchas veces mal interpretado por el gran público. Los cuidados del deportista no tienen por qué corresponderse con una vida monacal, pero tampoco le permiten cometer excesos ni descuidar su físico ni, por supuesto, su alimentación.

Las primeras temporadas de Messi como profesional siempre tuvieron un parón por lesiones musculares. Cuando Guardiola se hizo cargo de la dirección técnica blaugrana, supo rodearse de ayudantes que dieron con la tecla de los problemas físicos del astro argentino, que redujo drásticamente sus problemas musculares sin necesidad de descansos o rotaciones. Una vez que Guardiola abandonó el Barça, Messi volvió a lesionarse, arrastrando desde la temporada pasada cíclicas roturas de fibras que le han impedido rendir a su nivel habitual en casi todo el año 2013.

¿Casualidad? No lo creo. Más bien me decanto a pensar que es una cuestión de hábitos, entre los que la alimentación es uno de los puntales fundamentales para una vida sana. En ese sentido, parece que el bueno de Leo Messi es propenso a los excesos alimenticios, olvidando que el mercado ofrece hoy en día gran cantidad de productos de calidad, saludables ¡y muy sabrosos!

ElPozo, empresa murciana de alimentación muy vinculada al deporte, es un claro ejemplo de compromiso con la calidad, la salud, el bienestar y la vida sana, siempre sin olvidar el sabor. Aparte de su labor como patrocinador en eventos y clubes deportivos, incluye un catálogo de productos de lo más interesante e incluso consejos de nutrición y salud en su página web.

Messi, recupérate ¡y pásate a ver los consejos de la web de ElPozo! A todos nos vendrán bien.

lunes, 22 de julio de 2013

Los 100 millones de euros de España Sub 21

Thiago Alcántara, jugando con el Bayern
En estos tiempos de control económico y operaciones creativas en el mundo del fútbol se da la curiosa circunstancia de que entre tres jugadores de la Selección Española Sub 21 han conseguido poner en el mercado casi 100 millones de euros por sus traspasos, convirtiéndose en tres de los fichajes más caros de lo que va de verano. Dieron gran nivel al ganar el Europeo de su categoría y son jugadores de calidad contrastada. Son Illarramendi, Isco y Thiago.

El caso de Thiago Alcántara es el más curioso y extraño de los tres. Este futbolista de 22 años, nació en San Pietro Vernotico (Italia), tiene nacionalidad brasileña pero se crió futbolísticamente en España, con cuya Selección decidió jugar. Tal vez esa experiencia personal tan ajetreada le haya hecho estar menos dispuesto a permanecer atado al club donde se dio a conocer, a pesar de ser un equipo grande como el Barça.

A Thiago, hijo del gran centrocampista brasileño Mazinho, se le acabó la paciencia, se hartó de estar a la sombra del trío Busquets - Xavi - Iniesta y decidió irse a torear a otra plaza difícil, el Bayern Munich, donde el nivel de la plantilla no le garantiza ser titular indiscutible, pero la presencia de su mentor, Pep Guardiola, sí le da confianza para dar el paso.

Cierto descontrol en el club con una cláusula de su contrato, que hacía que el precio de su rescisión se quedara en 18 millones de euros en lugar de 90 millones si no jugaba un mínimo de minutos, le abrió la puerta para que este trotamundos emprendiera la aventura alemana. Finalmente acordaron un precio de unos 25 millones que dejó satisfechas a las tres partes. El Barça consiguió algo más que los 18 de la cláusula de rescisión, el Bayern se lleva a un jugador con muchísimo futuro y cumple con una petición expresa de su entrenador y Thiago jugará donde quería y sale algo desengañado de Can Barça.

Isco en su presentación con el Real Madrid
La impresionante progresión de Isco, pese a su juventud, le ha llevado a probar ya en Valencia, Málaga y Real Madrid. El malagueño de Benalmádena, con solo 21 años, se ha convertido en un refuerzo más que ilusionante para los de Florentino Pérez. Fue uno de los elegidos por el Málaga del jeque cuando éste decidió sacar la chequera, dejando 6 millones de euros en Valencia por su compra a pesar de ser un jugador que apenas había jugado cuatro partidos con el primer equipo. Pero es que, excepto los técnicos del club de Mestalla, cualquiera podía ver que ese chico tenía algo especial.

Tras dos años de éxitos y responsabilidad creciente en el club de su tierra, la necesidad económica de los malagueños le puso este verano en el escaparate. Cuando todo apuntaba a que acompañaría a Pellegrini en el Manchester City, el Real Madrid se interpuso. Tal vez tras ver su gran actuación en la Eurocopa Sub 21 terminaron de decidirse a poner encima de la mesa los 30 millones de euros que costaba su fichaje. Casi una ganga teniendo en cuenta las maneras que demuestra y el futuro que se le apunta.

El único lunar de su fichaje lo pusieron los rumores de sus supuestas simpatías hacia el F.C. Barcelona. Parece ser que existen fotos de Isco cuando era más joven vistiendo la camiseta del Barça, tiene un perro que se llama Messi o hizo unas declaraciones cuando jugaba en Valencia diciendo que era un poco antimadridista porque le parecía un club prepotente. Esas filias o fobias de juventud no parece que deban influir en alguien que ya es todo un profesional que ha aceptado una propuesta deportiva de lo más interesante que hay en el panorama mundial y que luchará por defender esa camiseta, aunque no parecerá creíble si alguna vez dice aquello de yo soy del Madrid desde pequeño. Su impresionante clase acallará esas dudas.

Illarramendi, el español más caro de la historia merengue
Asier Illarramendi es seguramente el menos contrastado de los tres, pero también el más caro. El guipuzcoano de Motrico, a sus 23 años, se ha convertido en el jugador español más caro de la historia del Real Madrid y el sexto en esta curiosa clasificación si contamos con los extranjeros. Su precio de 39 millones de euros solo es superado en Chamartín por Cristiano Ronaldo, Zidane, Kaká, Figo y Ronaldo. Cuando Ancelotti le eligió para el centro del campo del Real Madrid, vio que ese tren solo pasa una vez, pero la Real Sociedad no estaba dispuesta a dejarle salir a cualquier precio. Florentino estimó que era mejor cerrar el fichaje por la vía rápida y cerraron un precio que, siendo elevado para la categoría presente del jugador, impedía que el club viviera a expensas de una negociación larga y le daba a su nuevo entrenador la pieza que echaba en falta. La liquidez del Real Madrid permite estos dispendios.

El estilo de juego de la Real Sociedad de Montanier hizo que Illarra consiguiera brillar durante la temporada como eje versátil del mediocampo. Su consagración, en la Selección Española Sub 21, demostrando liderazgo y calidad a pesar de estar rodeado de muy buenos jugadores. En pocos meses pasó de ser un jugador en progresión pero poco conocido para el gran público, a ser uno de los fichajes más caros de la historia del Real Madrid. Su gran enemigo, como por ejemplo pasó la temporada anterior con Modric, puede ser el precio.

En principio, parece el sucesor natural de Xabi Alonso. El tolosarra bajó su nivel la temporada pasada por sus problemas físicos y el fichaje de Illarramendi parece un seguro a la hora de cubrir sus ausencias o momentos de bajo rendimiento, o simplemente para darle descanso. Si no sufre la presión del precio, de jugar rodeado de grandes estrellas o del miedo escénico del Bernabéu. Asier Illarramendi tiene ritmo y criterio suficiente para liderar la zona de creación merengue.

En definitiva, un trío de jóvenes cracks por los que grandes equipos han apostado este verano como piezas suficientemente importantes para dejarse un río de millones de euros. Habrá que estar atentos a su progresión, ellos han formado parte de la Sub 21 campeona de Europa y parecen parte del futuro de la Selección Absoluta.

lunes, 8 de julio de 2013

Llorente y el orgullo de Urrutia

Llorente ya no es el Rey León de San Mamés
Recientemente ha sido presentado Fernando Llorente con la Juventus de Turín. Un buen paso en la carrera del riojano que deberá ayudarle a remontar tras un año complicadísimo y una salida del Athletic de Bilbao cargada de polémica y opiniones encontradas. Dado el potencial del jugador imagino que hará buen papel, aunque el puesto es exigente, volviendo a su buen nivel. Mientras en Bilbao se han quedado sin el jugador y sin el dinero de su traspaso, pero con el orgullo del presidente intacto ¿verdaderamente ha sido provechoso este culebrón para el equipo vasco?

En el verano de 2012 se empezó a hablar seriamente de la posible salida del llamado Rey León, el entonces hombre - franquicia del Athletic de Bilbao Fernando Llorente. Por entonces, y tras una buena temporada del club, se rumoreaban ofertas de alrededor de 20 millones de euros por el jugador, al que le quedaba un año de contrato.

Josu Urrutia, el presidente de los rojiblancos, inició el proceso de renovación de su estrella con unas condiciones que parecían no convencer en absoluto al ariete. En vista del poco interés del jugador por renovar y en medio de incómodos dimes y diretes entre ambas partes que se reflejaron en la prensa, el presidente remitía a la cláusula de rescisión como única vía de salida tanto para el jugador como para el club que estuviera interesado en ficharle. Mientras el ambiente entre jugador, club y afición iba pudriéndose mientras se acercaba el inicio de la temporada.

Y así transcurrió el curso futbolístico, con Llorente casi sin jugar, cobrando sus 3 millones de euros netos y con el caso generando un turbio panorama que, sin duda, afectó al rendimiento del equipo de Bielsa. Las acusaciones cruzadas entre jugador y directiva sobre de quien era la culpa de la ruptura de las negociaciones no hicieron ningún bien a una institución tan grande.

Llorente y Urrutia en un acto del club
Eso sí, Urrutia dejo su orgullo intacto en este caso, no se apeó del caballo en ningún momento y consiguió no negociar la salida del jugador. Una vez entró en sus seis últimos meses de contrato, tal y como dictaminan las normas, el jugador pudo negociar directamente con la Juventus su fichaje. El Athletic no vio un euro, el jugador consiguió una ficha mayor de la que hubiera conseguido de haber tenido los italianos que pagar su fichaje y en la próxima temporada podrá intentar reencontrar su nivel competitivo en la Serie A y la Champions.

Llorente ha perdido un año en su carrera de futbolista y el cariño de gran parte de la hinchada bilbaína, que no dejó de pitarle en los casos minutos que disputó. El Athletic ha perdido los 20 millones que pudo haber percibido el verano pasado, los 3 que ha tenido que pagarle en concepto de ficha por una temporada casi en blanco, el rendimiento que el jugador podría haberle dado durante el curso pasado y ha roto su paz social, esa euforia que alcanzó tras llegar a dos finales. Para colmo ha tenido que ver como Llorente marcaba el último gol de su equipo en partido oficial en el antiguo San Mamés.

Francamente, el negocio de Urrutia me parece paupérrimo, aunque sé que mucha gente del Athletic apoya su gestión en este caso. Tampoco salió bien Javi Martínez, tras dejar 40 millones de euros en caja para marcharse a ganar la Champions al Bayern, ni Amorebieta, en un caso muy parecido al de Llorente. Me parece difícil de entender, a pesar de que el orgullo de Urrutia podría explicármelo.

miércoles, 26 de junio de 2013

El difícil reto de Guardiola

Guardiola en su era al frente del F.C. Barcelona
Cuando a finales de la temporada se hizo pública la relación de Pep Guardiola con el Bayern Múnich, los críticos del técnico de Santpedor se relamieron con un argumento claro: fue cobarde al salir del Barça en cuanto Mourinho le puso las cosas difíciles y es cobarde al escoger nuevo club porque se va a uno tan grande que le asegura triunfos. Claro está que una figura como Guardiola siempre va a encontrar por donde ser criticado, pero el reto del club bávaro, actual campeón de Champions, Bundesliga y Copa de Alemania, es de todo menos fácil.

El fútbol se mueve por resultados y objetivos, esto es claro. Cualquiera es capaz de opinar sobre la marcha de un equipo viendo poco más que los resultados en el periódico y, si acaso, un resumen con los goles de los partidos. Por eso llegar a un equipo que viene de ganarlo todo es un regalo envenenado. Pocos van a tomar en cuenta el trabajo que hagas si no vuelves a ganarlo todo.

En el caso de Guardiola, veo sincera esa imagen que despide de moverse por instinto, con un trasfondo de sentimentalismo que, seguramente, le llevó de la dirección técnica del Barça a un año sabático en Nueva York por agotamiento y falta de pasión por su trabajo, y que ahora le lleva a Múnich para disfrutar de un modelo de club (y, por extensión, de campeonato) que le interesa y le apetece probar.

Guardiola llora al ganar el sextete con el Barça
La comparación en su nueva etapa puede ser odiosa. En su primer año al frente del F.C. Barcelona consiguió algo nunca visto en la historia del fútbol mundial: levantar los seis títulos en juego. Llega a un club que acaba de ganar las tres competiciones que disputó y le toca sustituir a un hombre admirado y querido como es Jupp Heynckes. Será muy difícil superar la temporada que viene el rendimiento que el Bayern ha mostrado en la pasada, y resultará prácticamente imposible mejorar las marcas conseguidas con el Barça. Eso es algo que Pep llevará sobre sus hombros y que sus críticos le arrojarán a cada paso.

Lo que tiene ganada es la batalla de la imagen. Llegar a un club de tan vasta historia y éxitos tan recientes y ser recibido con esa ilusión no es fácil. Además, en su primera rueda de prensa cuidó los detalles, habló en un muy correcto alemán y regaló los oídos de su nueva afición adulando a su nueva casa. Incluso aceptó el reto de mejorar los maravillosos resultados de la temporada pasada con naturalidad. El club le está ayudando en este buen comienzo.

Cuando la pelota arranque a rodar veremos lo que da de sí el Bayern de Guardiola. Incluso aunque no le fuera bien, eso no borraría los mágicos años de fútbol espectacular del Barça. Aunque sean equipos muy diferentes, habrá que ver si el técnico es capaz de adaptar sus métodos a las cualidades de sus nuevos jugadores, que no han mamado los principios de la filosofía de juego blaugrana, pero la pasión con la que su nuevo entrenador les va a explicar lo que quiere de ellos y la gran calidad de la plantilla debe hacer que dicha adaptación no sea excesivamente compleja.

Tengo la impresión de que vamos a disfrutar viendo al Bayern Múnich de Guardiola, creo que no me equivocaré si apuesto a que estará luchando de nuevo por todos los títulos. Eso sí, pequeños detalles pueden marcar la diferencia entre ser o no ser campeón, que al final es lo que cuenta.

Guardiola en su presentación con el Bayern

miércoles, 19 de junio de 2013

Del Bosque y las dudas del 9

Sorprendió escuchar a Vicente del Bosque, en los días previos a la Copa Confederaciones que se está celebrando en Brasil, comentar tan abiertamente que ningún delantero centro de los que había ido llevando a la Selección le convencía totalmente. Si sorprendió fue por la extrañeza de verle hacer este tipo de declaraciones, no porque lo piense, que es algo que cualquiera que haya seguido el recorrido de La Roja en los últimos años ha podido deducir claramente.

Del Bosque viene contando desde que llegó principalmente con Villa, Torres, Llorente, Negredo y Soldado como arietes puros, pero sin embargo la opción más usada en los últimos tiempos ha sido Cesc Fábregas como jugador que ocupa esa posición teórica, pero sin las características ni funciones típicas del delantero centro puro, es lo que suele conocerse como falso nueve.

Esa idea del falso nueve es una solución táctica típica de equipos con alta posesión, movilidad entre líneas y larga maduración de la jugada. Elimina la referencia a los centrales, obligándoles a perseguir la sombra de ese falso nueve que desarrolla sus desplazamientos por el campo entre las líneas de defensa y centro del campo del rival, abriendo vías de agua para su propia llegada y la de sus compañeros.

Villa celebra un gol con la Selección
El juego combinativo de la Selección Española ahoga a un nueve típico. Villa, máximo goleador de la historia de La Roja, era titular indiscutible hasta que sus altibajos en el Barça y, sobre todo, la grave lesión que sufrió en 2012, le descabalgaron. Si es el delantero que Del Bosque más usó en su momento fue por su capacidad para jugar lejos del área, arrancar volcado desde banda izquierda y aprovechar los pases de los mediapuntas para probar su buen disparo.

Torres es un futbolista cuyo punto fuerte es la potencia y el débil la falta de precisión, esto le hace jugar a contraestilo en la Selección. Como acompañante de Villa fue oro puro para el asturiano, ya que le abría una cantidad de espacios y reclamaba tal atención de los defensas rivales con su despliegue físico que facilitaba mucho el acceso al gol por parte de su compañero. El del Chelsea siempre tuvo en el combinado español más valor por ese trabajo oscuro que por su promedio de goles, más bien discreto, ya que los contrarios suelen permitir pocos espacios libres donde El Niño pueda lucirse.

Llorente siempre fue percibido en La Roja como una solución de emergencia, una forma de desatascar partidos cerrados en los que el riojano hacía de faro hacia el que mandar balones. Su destreza para bajarlos y entregarlos a quien le venga de cara fueron útiles en partidos importantes. Pero nunca se le ha visto como un plan A por Del Bosque, no cuadra con el estilo inicial que propone el equipo. Es un caso parecido al de Navas en el medio del campo, son revulsivos útiles para cambiar la forma de jugar, pero no la opción principal de partida.

Negredo y Soldado han sido los dos últimos en llegar. Siendo dos arietes clásicos que tienen en el gol su valor y objetivo principal, existen grandes diferencias entre ellos. Mientras Negredo es más rematador y hombre de área, de bajar balones y rematar centros; Soldado es algo más parecido a lo que decíamos de Villa. Es un futbolista que vuelca mejor a las bandas, combina más con los centrocampistas y, además, es tan capaz como el sevillista de llegar al remate. De ahí que, de momento, se haya ganado el favor del míster salmantino.

Pedro está en racha goleadora con España
Es el debate del nueve, en una generación de futbolistas donde lo más brillante sin duda son los centrocampistas parece normal que se intente incluir en la alineación a la mayor cantidad posible de ellos. Eso no quiere decir que los delanteros que tenemos en España sean malos, ni mucho menos, pero la forma de jugar del equipo y el hecho de que, como mucho, juegue uno solo, les complica el desempeño. Además, el gol queda cubierto con la llegada de Pedro, Silva, Cesc o Iniesta, jugadores que sin ser delanteros puros, saben aparecer en posiciones de peligro.

Personalmente, echo de menos a Michu, sus características mixtas podrían dar valor a esta Selección, me parece extraño que Del Bosque aun no le haya dado alguna oportunidad ¿le llegará algún día?

martes, 7 de mayo de 2013

Barça, entre la filosofía y el plan B


Hace poco, en otra entrada de este blog, detallábamos la forma en que Mourinho había conseguido neutralizar el juego del Barça. Curiosamente, tras la vuelta de la eliminatoria de Copa en la que el Real Madrid eliminó a los catalanes llegaba el enfrentamiento de Liga, sorprendentemente, nada cambió en la forma de jugar del equipo de Tito y Roura. Después han venido derrotas como las de Milan o Bayern sin que esto haya hecho variar el dibujo ni apenas la alineación, a pesar de constatarse que el F.C. Barcelona que en tantas ocasiones ha sido capaz de maravillar con su fútbol combinativo estaba viendo como al enfrentarse con equipos de fuerte físico, velocidad y calidad arriba no era capaz de imponerse.

No creo que el Barça deba revolucionarse ni cambiar al equipo de punta a cabo, ni mucho menos desnaturalizarse, pero es que la obra de Guardiola no fue algo inmutable en su disposición en el campo. A lo largo de los cuatro años del antiguo mediocentro barcelonista en el banquillo varió detalles en función del momento de forma o del rival, sin por ello modificar sustancialmente la filosofía ni las bases principales de su proyecto futbolístico: posesión del balón, movimiento del mismo, superioridad en el centro del campo y masticar la creación de la jugada sin mayor prisa.

El agotamiento de Guardiola al frente del F.C. Barcelona seguramente coincidió con el fin de esas pequeñas variaciones tácticas o de alineación, que a su vez se combinó con el año más flojo de los blaugranas a su cargo. Empezaron a hacerse rutinarias las soluciones, como la defensa de tres o la posición centrada de Messi (dejo enlace al vídeo de una charla en Argentina donde explica los motivos por los que realizó esas variaciones) y eso fue facilitando las respuestas de sus rivales. Pero durante esos cuatro años fueron muchas otras las pequeñas modificaciones (Alves incluido en el centro del campo, delanteros centros más clásicos como Eto’o o Ibrahimovic, buscar variantes con la posición de Keita, etc).

Este año de Tito y Roura da la impresión de que tuvieran un cierto reparo a buscar variantes a aquello que Pep Guardiola hizo y se están ciñendo habitualmente a la versión más reconocible del Barça de toque, posesión y superioridad en el centro del campo, buscando apenas en alguna ocasión abrir el juego en bandas con Tello o modificar con la inclusión o exclusión de Fábregas en el equipo.

Pero a la hora de la verdad, las soluciones son tan parecidas desde hace ya tantos años que empieza a ser difícil sorprender a pesar de la calidad de los jugadores puestos en liza. Ahí entra en debate la necesidad de un plan B. Soy de la opinión de que la presencia de un delantero alto, fajador y rematador que sepa bajar y aguantar el balón, con cierto criterio para descargar sobre los compañeros (el mejor ejemplo podría ser Fernando Llorente) no sería ninguna traición a la filosofía de base del equipo y supondría una variación sustancial, un dolor de cabeza para rivales que piensen que tienen a los culés suficientemente conocidos y controlados. Sería un as bajo la manga para cuando el rival no deje que la circulación de balón funcione con la velocidad y profundidad deseada.

No parece que la solución vaya por la idea de encontrar una alternativa más directa. Se habla largamente de traer a Neymar, que podría dar velocidad y desborde, y seguramente por ese camino el ataque barcelonista también encuentre otra opción.

Otros factores, además del táctico, deberían ser tenidos en cuenta. Es cierto que el año no ha sido sencillo. En una plantilla en cuya confección la defensa se deja como punto débil, los dioses del fútbol quieren que sea en esa línea donde más bajas se acumulen. Tampoco ha sido fácil superar el problema que ha supuesto la enfermedad de Tito Vilanova, con el jefe lejos pero supervisando todos los movimientos Roura no ha tenido la libertad de decisión absoluta, afectando esa situación de stand by a la organización de la plantilla, a la gestión del reparto de minutos, etc.

Un factor nada desdeñable es el paso del tiempo, jugadores fundamentales estos años, como Puyol o Xavi, están decayendo. Y no es que el problema sea reservarles para que jueguen pocos partidos al año, sino que cada vez tienen menos peso en los encuentros que juegan. Habiendo sido ambos de los mejores jugadores que he tenido oportunidad de ver en sus puestos, es normal que aparezca resistencia a la hora de irles buscando sustitutos, pero empieza a ser una prioridad para este F.C. Barcelona que cada vez vayan siendo menos necesarios para el desarrollo del juego. Existen posibles sustitutos, tal vez no de la calidad de los dos capitanes, que son jugadores irrepetibles, pero de buen nivel y que podrían ir adaptándose a la idiosincrasia blaugrana. Tales como Verratti o Gündogan para el mediocentro, o Hummels para la defensa. También en la cantera hay opciones, Sergi Roberto es un gran centrocampista y Bartra es muy bien defensor (a pesar de las pocas oportunidades que le han dado este año).

Poco a poco, el Barça debe adaptarse a su nueva realidad, no debe exprimirse el equipo que lo ganó todo, ni siquiera el concepto de juego. Lo inteligente y lo brillante es acomodarse a lo que los tiempos vayan exigiendo, con una filosofía de base que les indique el camino a seguir, que es el gran patrimonio de este club, pero sin descartar modificaciones que impidan al concepto de su fútbol quedar obsoleto. Queda la duda de saber si el equipo actual, tanto técnico como directivo, podrán liderar ese cambio. El fútbol es darwinista, o evolucionas o desapareces.

lunes, 22 de abril de 2013

Manchester United y Bayern, la final más cruel

El 26 de Mayo de 1.999 se disputaba en el Camp Nou la final de la Champions entre Manchester United y Bayern de Munich. Dos equipos habituales en esos logros, dos grandes del fútbol europeo, que parecían ante una final más de la máxima competición europea. Nadie imaginaba que esa final iba a regalarnos uno de los desenlaces más espectaculares y, al mismo tiempo, cruel de la historia de la Copa de Europa.

El Manchester United, a la postre campeón, arrancó su competición en la fase previa, allá por el 12 de Agosto, eliminando por un global de 2 a 0 al LKS Lodz polaco. Ambos finalistas habían coincidido en la fase de grupos, donde, casualmente, también coincidieron con el anfitrión de la final, el F.C. Barcelona, a quien eliminaron. Los dos partidos disputados entre ambos en esa liguilla acabaron en empate, a dos goles en Munich y a uno en Manchester. El Bayern pasó como primero de ese grupo, mientras el United consiguió su clasificación por ser uno de los dos mejores segundos clasificados entre los ocho grupos.

En cuartos, los ingleses quedaron encuadrados frente al Inter. Un gran Dwight Yorke logró dos goles en la ida, en Old Trafford, que sirvieron para, con el empate a uno de San Siro, pasar ronda. Otro italiano afrontó en semifinales, la Juventus. En Inglaterra, el eterno Ryan Giggs anotó en el minuto 92 el empate a uno que supo a gloria tras ir perdiendo casi todo el partido. En el viejo Delle Alpi, también empezaron ganando los italianos. A los 11 minutos, dos goles de Inzaghi encaminaron a los de Turín hacia una final que no llegó por la remontada de los Red Devils, 2-3 al final y los de Ferguson se plantaban en la cita del Camp Nou.

El Bayern por su parte apabulló en cuartos a sus compatriotas del Kaiserslautern con un global incontestable de 6-0. Para semifinales esperaba el verdugo del Real Madrid en esa edición, el Dinamo de Kiev, que aguantó a los alemanes en Ucrania (3-3), pero sucumbió en el Olímpico de Munich merced a un solitario gol de Basler que selló el pase a la final.

Se planteaba la final, de un lado, Kahn, Matthäus, Effenberg o Basler; del otro Schmeichel (en el que había anunciado que sería su último partido en el Man U), Stam, Beckham, Giggs o Yorke, máximo goleador de la competición. Como bajas de consideración, el mediocampo del United no contó con Roy Keane ni Paul Scholes, lo que obligó a modificar la alineación titular de Ferguson, que situó a Beckham y Butt en el centro, cambió a Giggs en banda derecha y contó para el equipo inicial con Blomqvist en la izquierda.

Arrancaba de manera inmejorable el partido para los bávaros, cuando la maestría en el lanzamiento de faltas directas de Mario Basler logró que a los seis minutos de encuentro mandaran los alemanes. Desde ahí, los ingleses trataban de crear ocasiones con poca suerte, su mermado centro del campo no lograba catalizar el juego con suficiente efectividad como para sorprender a la organizada defensa alemana. Escasas llegadas se vieron en el partido, incluso más por parte del Bayern al contraataque que por el lado de los de Ferguson.

En el segundo tiempo, Ferguson hizo dos cambios habituales en su estilo, introduciendo delanteros frescos, Sheringham en el minuto 67 por Blomqvist y Solskjaer en el 81 por  Andy Cole. Ambos fundamentales en el devenir de esta historia. Aunque el campo se volcaba paulatinamente hacia la portería de Kahn, la mejor ocasión la tuvo Scholl al estrellar un balón en el poste de la meta de Schmeichel.

Llegaba el minuto 90, el entonces presidente de la UEFA, Lennart Johansson, abandonó el palco para preparar la entrega de premios, la Copa fue engalanada con los colores del Bayern Munich y los alemanes celebraban el título en la grada. En un último aliento, el United forzaba un córner. A la desesperada incluso Schmeichel subía a intentar rematarlo, Beckham la colgaba y el gigantón portero danés estaba a punto de rematar, la bola llegaba al segundo palo, donde Yorke trataba de volver a ponerla a la frontal del área pequeña, pero Fink la despejaba insuficientemente. Giggs trataba de empalarla desde la frontal y el balón, que se dirigía a saque de puerta, era levemente desviado por Sheringham a un par de metros de la línea de gol para convertirse en el empate. Éxtasis para los ingleses, tragedia para los alemanes que veían como les empataban en el descuento un partido que llevaban ganando desde el minuto 6.

Tocaba prepararse psicológicamente para la prórroga... que nunca llegó. Se cumplía el minuto 93 y los de Manchester forzaban otro córner. La imagen de ese lanzamiento de esquina ilustra a la perfección la importancia del estado de ánimo en el fútbol, mientras los defensores vagaban por el área rumiando el gol de dos minutos antes, los atacantes buscaron ese balón con la confianza de quien sabe que ha hecho lo más difícil, que cualquier milagro es posible. Beckham centra al primer palo. Sheringham vuela para rematar hacia el segundo palo y Solskjaer se anticipa a los estáticos defensores germanos para empujar con su pie derecho el balón al fondo de las redes. Gol. El resultado de 0-1 en el minuto 90 se había transformado a 2-1 en el 93.

Mientras la incredulidad gobernaba la celebración inglesa, los jugadores del Bayern eran absolutamente incapaces de ponerse en pie para reiniciar el juego. La imagen de esa final, más que la de los ganadores,  podría ser la de Kuffour, fortachón defensor ghanés del equipo alemán, que lloraba como un niño mientras el colegiado Collina intentaba sin éxito levantarles del suelo, o a un ya veteranísimo Matthäus quitándose la medalla con rabia.

Fue, posiblemente, la derrota más dolorosa de la historia de la Champions League, uno de los tiempos añadidos más sorprendentes y decisivos de los vividos jamás en un partido de fútbol. Demostró que casi nada es imposible en un partido hasta que pita el árbitro y que, contradiciendo a Gary Lineker, el fútbol es un deporte donde juegan once contra once y no siempre gana Alemania.

viernes, 5 de abril de 2013

Mourinho encontró la piedra filosofal

Cuando José Mourinho al frente del Inter de Milán consiguió eliminar al F.C. Barcelona en las semifinales de la Champions League del 2.010 no solo se dispararon los aspersores del Camp Nou, también las ganas de Florentino Pérez de hacerse con los servicios de un técnico que renovara las ilusiones merengues ante el dominio mostrado por los de Guardiola. Aunque ha tardado más de dos años en conseguirlo, con la imagen dada en las semifinales de la Copa del Rey y en el posterior partido de Liga ha logrado que, por fin, el Real Madrid haya reducido sus complejos con el Barça.

En estas dos temporadas y media, el adorado y denostado a partes iguales Mourinho ha ido variando su respuesta táctica en los partidos frente al Barça. En su primera temporada llegó al Camp Nou con el bagaje de unos buenos primeros meses de campeonato y decidió afrontar el Clásico como un cara a cara del que salió bastante escaldado, goleada 5 a 0 que le demostró que, por muy buen equipo que tuviera con el Real Madrid, para afrontar al F.C. Barcelona tendría que preocuparse más de anular las virtudes del rival que de dominar el juego.

La culminación de esta intención de frenar el juego del Barça se dio en la llamada Tormenta de Clásicos, cuando entre Liga, Copa del Rey y Champions disputaron cuatro partidos en escasos días. Fue ajustando el modelo de manera que, lo que empezó con Pepe en el centro del campo pasando el cortacésped como ejemplo práctico de la preocupación por cortar el ritmo y la frecuencia de pases blaugrana hasta el límite del reglamento, acabó con el convencimiento de que la reducción de espacios en la medular era una necesidad, pero que tanta tensión acababa haciendo que por momentos perdieran el hilo de los partidos. Fueron partidos cargados de momentos violentos, para olvidar desde el punto de vista del juego limpio, desagradables, en los que ninguno de los dos equipos pudieron salir al 100% orgullosos ni contentos.

Desde el duelo de vuelta de la pasada Liga, en el Camp Nou, el Real Madrid viene demostrando cierta superioridad táctica que maniata al Barça. Incluso las claves descifradas por Mourinho vienen siendo utilizadas por otros entrenadores para complicar la existencia a los blaugranas, con éxito dispar ya que no todos los equipos disponen de jugadores con suficiente nivel como para conseguirlo (valga el ejemplo reciente del Milan).

La solución de Mou se basa en aquello en lo que el Real Madrid es netamente superior al Barça: el físico. La defensa madridista no se cierra atrás, más bien al contrario sube la línea lo suficiente para no dejar espacios entre ella y el centro del campo, de forma que nadie pueda maniobrar entre las líneas sin verse encerrado por cuatro jugadores blancos en muy pocos metros cuadrados. De ahí que Messi quede ahogado en estos partidos. Saben que el Barça no busca balones largos, ni prolongaciones a la espalda, usa poco las bandas y no gana en velocidad a los defensores merengues (la aparición de Varane ha sido perfecta para este plan táctico). Además, la cercanía entre todos los jugadores posibilita una presión muy efectiva aunque no demasiado alta, sino a la altura de la línea divisoria de ambos campos, donde más les gusta moverse a los medios blaugranas. Al defender todos muy cerca los unos de los otros, se facilitan las ayudas sin necesidad de agotarse en grandes desplazamientos. Por fuerza, altura y velocidad el Real Madrid es mejor que el F.C. Barcelona, que termina por perderse en el embudo defensivo blanco y cediendo el balón a los de Mou en posiciones adelantadas, lo que impide que los catalanes presionen dicha salida.

A partir de ahí, para el Real Madrid la salida es rápida hacia los centrocampistas, bien porque recuperen ellos mismos o bien porque el defensa que robe tiene cerca a los medios, estos buscan el despliegue veloz y muy ancho de los atacantes y encuentran un Barça que hace aguas atrás por escasez de efectivos.

A Mourinho le ha costado más de un disgusto encontrar este plan, pero ahora ha conseguido una superioridad en los enfrentamientos con el Barça que provoca en los culés una discusión casi ética ¿persistir con la filosofía del toque o intentar buscar un plan B? Esa es, ahora, la cuestión.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Iniesta, cuando el fútbol se hace danza


Andrés Iniesta Luján, albaceteño de 28 años, 1’70 metros, piel blanquecina cual queso manchego y poca pinta de estrella del deporte es, posiblemente, el tipo que mejor interpreta el fútbol en el mundo. Cuando recibe el balón, con su pausa característica, es capaz de sacarse de la chistera pases, fintas o movimientos cargados de magia.

Iniesta despuntó en 1996, con solo 12 años, en el Torneo de Fútbol 7 de Brunete, formando parte de la plantilla del Albacete Balompié, lo que le valió llamar la atención de los grandes del fútbol español. El Barça se llevó el gato al agua gracias a la buena estructura de cantera de su mundialmente famosa Masía, a pesar de que se rumorea que por aquellos tiempos sus simpatías futboleras tiraban más hacia el Real Madrid. Siempre fue observado como uno de los futuros más prometedores de la cantera blaugrana y, aunque tuvo sus momentos de flaqueza al estar lejos de su casa siendo muy niño, tal vez eso le forjó el carácter para llegar a la élite del primer equipo en la temporada 2002/2003, aunque no se asentara como un jugador importante hasta el curso siguiente con Rijkaard en el banquillo.

Su fútbol de alta escuela, esa facilidad innata para llevar la pelota cosida al pie hasta encontrar una buena salida, le fue convirtiendo en un jugador cada vez más importante para el Barça y la selección española, hasta llegar a ser uno de los referentes máximos para cualquier aficionado al fútbol del mundo por la sencillez de su juego, a pesar de que esto hiciera que tardara más que otros en llamar la atención. Solo la voracidad de Messi y Cristiano han evitado que tenga algún Balón de Oro.

Ágil y extremadamente coordinado con el balón en los pies, es capaz de analizar cualquier jugada para encontrar la mejor solución como lo haría un ajedrecista de élite, siendo capaz de ejecutar con altísima precisión cualquier pase o regate que su mente diseñe. Como Zidane, tiene un don para el control del balón y la elegancia de un bailarín en su conducción, también como el francés tiene ese gesto pausado y sin estridencias en el regate con el que deja sentados a los defensas más seguros. De Laudrup tiene esa facilidad para superar líneas con un pase perfecto y ese recurso de "la croqueta" (regatear pasándose rápidamente el balón de un pie al otro) con el que driblar rivales.

También con el danés comparte punto débil en su escasa relación con el gol, como si marcar fuera algo vulgar para jugadores de esa clase. Curiosamente, pese a no superar los diez tantos por temporada, sus dos momentos cumbre son dos goles, el que marcó en Stamford Bridge para meter al Barça en la final de la Champions y el que sirvió para proclamar campeona del Mundo a España.

Él, Andrés, el joven de cara amable que parece no haber roto un plato, es capaz de romper defensas hasta en las situaciones más complejas. Seguramente el futbolista mundial que mejor se mueve en espacios reducidos, rodeado de contrarios o encerrado contra la cal. Juegue de interior o pegado a la banda izquierda, hasta como mediocentro defensivo hizo un gran partido en Champions frente al Benfica, porque a pesar de su debilidad física no le asusta el choque, o porque el balón le quiere tanto que cumple sus órdenes sin rechistar, Iniesta es capaz del convertir el fútbol en danza.

lunes, 18 de febrero de 2013

Caminero y su truco de magia


Se disputaba la jornada 37 de las 42 que conformaban aquella Liga 95-96, el Atlético de Madrid, líder, rendía visita al F.C. Barcelona en el Camp Nou, donde los locales no habían perdido ningún partido en toda la temporada y se encontraban con la posibilidad de igualar a puntos a la escuadra de Antic. Por su parte a los madrileños parecía que la extensa temporada y el vértigo del éxito estaban pasando factura. No fue así, a los diez minutos Caminero dejó una bella maniobra para la historia y abrió el camino a la confirmación de un gran año finalizado con el doblete.

Diez minutos corrían de partido entre dos rivales que aseguraban buen fútbol y gusto por el manejo de balón. Toni cruzó la divisoria por banda izquierda con el balón controlado y vio el desmarque de Caminero, le envió el pase y éste lo recogió con Miguel Ángel Nadal, uno de los mejores defensas de aquellos tiempos, pegado a su espalda y cerrándole contra la banda. El rojiblanco, dotado de unos gestos técnicos impropios para un futbolista de sus características físicas, amagó con el pase atrás, una vez, dos veces, tres, cuatro... cada vez con más intensidad. Volcando todo el peso de su cuerpo sobre la pierna izquierda, Caminero mandó a Nadal al engaño definitivo, el manacorí picó el anzuelo a fondo y, mientras luchaba por no caer de espaldas o tal vez mientras se daba cuenta de hasta que punto había quedado en ridículo, el centrocampista colchonero cambiaba de dirección y arrancaba, completamente libre de marca hacia línea de fondo.


 Caminero imitó al mítico escapista Houdini librándose de Nadal como el mago hacía con los más fiables candados. No solo le bastó con eso. Al modo de David Copperfield con la muralla china, hizo desaparecer a aquel corpulento defensa. Fácilmente, casi con un chasquido de dedos.

Y no es que no sea importante lo que pasó a partir de ahí, la jugada acabó con gol de Roberto Fresnedoso a centro de Caminero, el Atlético ganó aquel partido, poco después la Copa frente al mismo rival y selló el doblete llevándose la Liga. Aquel Barça acabó tercero en la última temporada completa de Cruyff. Todo ello son hechos que quedaron en la historia, pero permitan que yo me quede con aquella finta genial de José Luis Pérez Caminero, porque esos pequeños momentos son los que hacen bello al fútbol.

sábado, 26 de enero de 2013

¡Qué bueno que viniste!


Hace poco más de un año, un Atlético de Madrid con un nivel de melancolía incluso superior al habitual aprovechaba el descanso navideño para despedir, con pocas lágrimas a un Gregorio Manzano que semanas antes había perdido el timón del equipo. El elegido fue Simeone y, un año después, la diferencia es más que notable. Pero esa pulsión autodestructiva que siempre acompaña al Atleti hace que surjan rumores de problemas para la renovación del argentino.

Fruto de la deriva causada por un entrenador en el que nadie creía, al iniciarse 2012 los colchoneros vagaban por la Liga con pocas esperanzas de conseguir clasificación europea y malgastaba una plantilla construída algo tarde (Falcao llegó con la temporada empezada) pero que había resultado ilusionante. La guinda fue la vergonzosa eliminatoria copera en la que cayó contra el Albacete. Para resucitar el cadáver se contrató al Cholo Simeone, un personaje sobradamente querido que aglutinara a una afición que cargaba contra el palco y espoleara a los jugadores. Cumplió. Los jugadores volaron en esa segunda mitad de curso, que acabó con la Europa League en el bolsillo y con una remontada en Liga que a punto estuvo de llevarle a puestos de Champions.

Arrancó la presente temporada a orillas del Manzanares con la estabilidad que dio poder mantener a casi todos los jugadores importantes (solo faltó Diego) y eso se notó en la confianza del equipo, se logró la Supercopa vapuleando al Chelsea y se ha firmado la mejor primera vuelta de su historia destacando sobre todo por lo que siempre le faltó a este club: TRANQUILIDAD

El Atleti es un equipo que resuelve a su favor los partidos igualados, que domina el ritmo del juego. Pero la nube de la "fuga de talentos" es la única que el Cholo no ha podido disipar y esa parece la discordia que puede enfriar la renovación del contrato del argentino.

Simeone merece el máximo esfuerzo posible por parte del club para que no se le deshaga el equipo, ha demostrado saber responder con creces cuando se le deja poder de decisión, de ahí que la tarea principal de la directiva deba ser renovarle, cumpliendo casi cualquier exigencia que presente para ello. Parafraseando un lema muy de moda últimamente Keep calm and trust on Cholo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Justicia para los 96

Si paseas frente a la Catedral de Liverpool tal vez te llame la atención la inscripción de una sencilla losa frente a su puerta con la inscripción Hillsborough. 15 April 1989. You'll never walk alone. Si no sabes a que se refiere, acércate a Anfield y busca el local de la Hillsborough Justice Campaign, allí te explicarán como una serie de malas decisiones de las autoridades condujo a la muerte por aplastamiento a 96 aficionados reds en Sheffield.

Aquel 15 de Abril de 1989 se jugaba en el estadio de Hillsborough, en Sheffield, la semifinal de la FA Cup entre Liverpool y Nottingham Forest. Los controles policiales a los aficionados y las obras hicieron que el viaje fuera más largo de lo normal. Esto causó que muchos aficionados siguieran fuera del campo poco antes de la hora del partido. Para evitar disturbios en las calles, la policía decidió abrir las puertas en una decisión letal.

La masa de público se encaminó hacia el vomitorio principal, sin saber que podían tomar otras salidas a la grada. Dicho vomitorio desembocaba en una grada dividida por vallas en forma de jaulas creadas para controlar mejor a los aficionados violentos.

La marea de personas entrando a esa grada fue como el camino del ganado al matadero. La única escapatoria era trepar por un mar de cuerpos hacia el anfiteatro superior o por encima de la valla hacia el campo, deteniendo el partido en el minuto cinco. La psicosis causada por los actos de hooliganismo hizo que se tardara en abrir los accesos al terreno de juego.

La ausencia de suficiente asistencia médica deparó imágenes dantescas, cadáveres, personas tumbadas en el césped tratando de recuperar el resuello, aficionados cargando con heridos en improvisadas camillas. El gobierno Thatcher levantó una cortina de humo en la que la culpa parecía recaer en los espectadores, una injusticia que marcó a los aficionados de Liverpool, incluido su actual capitán, Gerrard, cuyo primo de 10 años falleció aquella tarde. Al menos se tomaron medidas para que la tragedia de Hillsborough nunca pudiera repetirse.

Solo en 2012, el gobierno de Cameron se disculpó en la Cámara de los Comunes y reconoció la responsabilidad de las autoridades. Se restituyó el honor de una afición dolida y vilipendiada. Los muertos por fin descansan en paz. Un lema cobró más sentido que nunca: Justice for the 96.

sábado, 1 de diciembre de 2012

13 años, 1 mes y 1 día


Querido lector ¿dónde estaba el 30 de Octubre de 1999? Entonces los periódicos hablaban de la guerra en Chechenia, del escándalo de las stock options de Telefónica, acababa de fallecer Rafael Alberti, el gobierno negociaba con ETA y Todo sobre mi madre de Almodóvar era elegida para representar al cine español en los Oscars. Desde entonces hemos tenido tres presidentes del gobierno, hemos cambiado la peseta por el Euro y hemos pasado de la incipiente época de bonanza económica a la consabida crisis actual ¿va usted haciendo memoria?

¿Y si les digo que el 30 de Octubre de 1999 fue la última vez que el Atlético de Madrid venció al Real Madrid? No solo han pasado más de 13 años, también 15 entrenadores por el banquillo rojiblanco y 12 por el madridista, incluso falleció Gil y le sustituyó Cerezo (mientras, por la Castellana han pasado 6 presidentes) y tan solo 9 de los jugadores que intervinieron siguen en activo (solo Casillas repite). Han sido 21 partidos ligueros con 6 empates y 15 victorias blancas. El Atlético incluso ha ido y vuelto de Segunda División y ha ganado 2 Europa League y 2 Supercopas de Europa; mientras el Real Madrid ha celebrado 5 Ligas, 1 Copa, 4 Supercopas de España, 2 Champions League, 1 Supercopa de Europa y 1 Intercontinental.

Pero esta vez hay algo diferente. El Atlético de Simeone está marcando los mejores números ligueros de su historia, el Real Madrid llega confuso, aunque dolido en su orgullo, lo que le hace peligroso. Los rojiblancos llegan con 8 puntos de ventaja sobre el vecino y con armas suficientes para suponer un dolor de cabeza a Mourinho. En estos 13 años los colchoneros nunca se habían presentado en un derbi con un equipo tan sólido y bien trabajado, características molestas para cualquier rival. Además, el hambre acumulada, la confianza que este grupo tiene en el trabajo que está realizando y la seguridad que le da la ventaja con la que llega le dejan en el momento ideal para revertir la historia.

El favorito en el Bernabéu y según los precedentes debe ser sin duda el Real Madrid, pero menos que en los últimos años. La sensación del colchonero no es la de ir al paredón, sino la de estar ante la oportunidad de cruzar la última frontera: volver a ganarle al Real Madrid.

martes, 27 de noviembre de 2012

Se acerca, por fin, el Balón de Oro


Alea jacta est, dirían los clásicos, los votos están emitidos y será en Enero cuando conoceremos al titular del premio individual más prestigioso del mundo futbolístico: el Balón de Oro. A pesar de todas las críticas, este premio sigue suponiendo uno de los momentos cumbre del año, aunque solo sea porque revisar la nómina de ganadores nos anima a conocer a grandes jugadores que entretejen su historia, desde Stanley Matthews a Leo Messi.

Si algo especial tienen las últimas ediciones del Balón de Oro es la importancia que está cobrando en la actualidad del fútbol español. Antes del boom de nuestra selección, apenas se comentaba quienes optaban al premio unos días antes de su designación, ahora suscita comentarios por la rivalidad entre merengues y culés personificada en CR7 (un trofeo) y Messi (tres trofeos), por la reclamada presencia de españoles en el podio, por lo que va a votar éste o aquel… en fin, líos teñidos de cierto sensacionalismo. Una pena para el fútbol español que su gran momento haya coincidido con esos dos grandes fenómenos, además, su éxito es coral y eso reparte los votos entre varios de nuestros jugadores en lugar de concentrarlos en una superestrella.

Mucha gente critica la forma de votación, despreciando los votos que vienen de países remotos y con poca fuerza en el fútbol, pero qué puede haber más justo y desinteresado que contar con el voto de profesionales que no estén tan mediatizados como los de las grandes selecciones. Cabe ver la polémica y el interés que suscitan las votaciones de los jugadores más conocidos y que optan al galardón, como Messi, Cristiano Ronaldo o Casillas. Esa atención a sus votos hace que estos, de alguna forma, queden manipulados por presiones externas. Para evitar esas polémicas, una solución fácil: al votar como capitanes de la selección podrían consensuar la elección mediante una votación entre todos sus compañeros de equipo nacional.

Si tuviera que apostar, mi favorito es Messi, después Cristiano e Iniesta para completar un podio donde no sería sorpresa la presencia de jugadores como Falcao, Casillas, Pirlo o Xavi. Grandes jugadores, sea cual sea el resultado, que demuestran que estamos en un buen nivel en el fútbol actual.

sábado, 20 de octubre de 2012

¿QUÉ FUE DEL PUPAS?

Allá por 1974 el Atlético de Madrid perdió la final de la Copa de Europa, en una de las resoluciones más crueles de la historia de la competición. En el último minuto de la prórroga el central Schwarzenbeck cruzó la divisoria y largo un pelotazo que cogió despistado a Miguel Reina colándose en su portería. Del que pudo ser el momento más glorioso de la historia del Atleti y de boca del Presidente Vicente Calderón, surgió el terrible mito del “Pupas”, que tanto daño le ha hecho al club.

A lo largo de los años, con la justificación de ser el “Pupas” muchos jugadores, entrenadores, directivos y demás se han escondido y no han asumido sus responsabilidades. Bajo ese paraguas incluso muchos aficionados han justificado actitudes y resultados que en otros clubes con la trayectoria de los rojiblancos serían injustificables. La realidad del Atlético de Madrid ha estado marcada durante muchos años por ese mito, un estigma aparentemente ineludible que ha pesado como una losa en el ánimo colchonero. Que te marcas un gol en propia puerta, el “Pupas”. Que un fichaje sale “rana”, el “Pupas”. Que tu Presidente tiene problemas con la justicia que salpican al club, más “Pupas”. Que te vas a Segunda División y no consigues subir por diferencia de goles, “Pupas” en el infierno. En fin, era la excusa perfecta para resolver cualquier problema. Pero ese tiempo ya pasó.

El lento descenso, solo frenado por el mítico “doblete”, en el estatus del Atlético de Madrid desde esa maldición del “Pupas” hasta caer a Segunda División, donde se tocó fondo, parece haber quedado atrás con los últimos éxitos europeos vividos desde 2010. Pero sobre todo por la renovación del espíritu basada en una cantera muy fuerte en las categorías inferiores, que vuelve a sentirse grande (aunque luego tengan que ser vendidos como Torres, De Gea o Domínguez) o el fichaje de grandes jugadores acostumbrados a ser importantes en sus equipos (aunque luego salgan a equipos más importantes, como Forlán, Agüero, Diego o la que se prevé de Falcao).

Pero si en alguien se puede personalizar el nuevo sentimiento “antipupas” que se está asentando en el club es en el “Cholo” Simeone. Figura mítica del año del “doblete”, encarna la garra y la entrega como nadie. Si el Atleti antes de llegar él ya había conseguido una Europa League y una Supercopa de Europa con Quique Flores al mando, éste declaró que eso no volvería a ocurrirle al club hasta dentro de muchos años. Se equivocó, tan solo dos años después se repitió la hazaña y además con mayor brillantez si cabe, con mayor soltura y menos nervios.

Porque cualquier atlético que se precie podrá decir que no recordaba una sensación de grandeza tal como la que le produjo la superioridad mostrada en la final de la Europa League ante el Athletic de Bilbao. Ese efecto duró hasta la Supercopa, cuando se vapuleó al Chelsea. Antes de ese partido, en los corazones rojiblancos mandaba la seguridad de que se podía ganar sobre el habitual miedo a caer derrotado, complejo
arrastrado de la denominación del “Pupas” y de la final del 74. El empuje continúa con este gran arranque de Liga.

Ha sido Simeone quien ha derrotado ese complejo, con un grupo de jugadores altamente comprometidos de su mano. Porque el “Cholo” sabe que el “Pupas” ha muerto, y que cuanto menos se le recuerde, mejor. Tan solo queda por derrotar un complejo: ganarle al Real Madrid tras más de 13 años de espera. A por ellos “Cholo”.

viernes, 5 de octubre de 2012

El fútbol idílico

Más allá de la fundamental defensa del Fair Play, más allá incluso de la deseable buena convivencia de un vestuario, en los mentideros del fútbol se ha instalado la sensación de que un equipo de fútbol es un escenario idílico donde si todos los compañeros no son íntimos amigos que se juntan a tomar cervezas los días libres es porque estamos ante una situación patológica y preocupante. Es decir, que en una plantilla de un equipo de fútbol no puede ocurrir lo que sí sucede en la práctica totalidad de los trabajos.

De un tiempo a esta parte y alentado por la creciente tendencia sensacionalista (entiéndase como definición de una tendencia y no como un insulto) con la que muchos medios prorrumpen en la rivalidad entre Real Madrid y F.C. Barcelona, se están aireando desencuentros, discusiones y disputas supuestamente gravísimas. Últimamente la palma se la llevan la mala relación entre Ramos y Mourinho que se intuye como causa de la suplencia del central en Champions contra el City, y la bronca que Messi le endosó a Villa por un mal pase. Pero no es lo único que se echan en cara unos y otros: la hierática postura de Casillas en la celebración de los goles de su equipo, la falta de comunicación de Guardiola con sus jugadores, los clanes del vestuario del Real Madrid, las suplencias de Piqué la temporada pasada, la ruptura entre Cristiano Ronaldo y Marcelo por no decir el brasileño que el portugués merece el Balón de Oro, las marchas de los delanteros del Barça por supuesta petición de Messi, la camiseta de Özil que llevaba Ramos bajo la suya, en fin, un largo etcétera de reproches mutuos vía Puente Aéreo, un interminable e infantil y-tu-más.

Por supuesto que en los vestuarios de los equipos hay problemas y que algunos de los citados serán completamente ciertos y casi todos tendrán bases reales aunque luego sean exagerados. Es cierto incluso que algunos de estos conflictos influyen en el desarrollo del juego de un equipo. Es difícil discutir que en el Real Madrid no se respira buen rollo o que en el Barça lo que diga Messi va a misa, pero esas cosas siempre han existido en los equipos de fútbol por la sencilla razón de que existen en todos los grupos humanos que puedan darse en la sociedad, desde la empresa a la familia.

En Italia, la Lazio de Chinaglia a mediados de los años 70 tenía jugadores tan enfrentados entre sí que incluso algunos portaban pistola en el vestuario, o sin ir más lejos Robben apareció la temporada pasada con un ojo morado tras una discusión con Ribery. Incluso entre Barça y Real Madrid tras la altísima tensión de los cuatro duelos seguidos de hace un par de temporadas unieron fuerzas en la selección en una tangana jugando contra Chile.

Quiere todo esto decir que en los equipos de fútbol, como en cualquier otro grupo social, hay tensiones y desencuentros, pero que todo ello no es trascendente si en el campo todos buscan el objetivo común. Muchos equipos ganadores han triunfado sin buen ambiente en sus filas, que es un factor conveniente, pero nunca imprescindible. Sobre todo no es el fin del mundo, como algunos medios quieren hacer pensar.